Menos azar, más educación

El Mercurio

Hace casi una década, bajo el gobierno de Bachelet II, se eliminó la posibilidad de que los colegios seleccionen a sus estudiantes y se creó un sistema centralizado que prometía reducir la segregación. Pero la evidencia indica que no lo logró. Muy por el contrario, al privilegiar el azar, se generaron nuevas rigideces que han debilitado aspectos fundamentales de la vida escolar.

Primero,ha erosionado el vínculo entre las familias y comunidades educativas. Que una familia comparta el proyecto educativo de un establecimiento debiera ser un elemento relevante en la admisión. Pero hoy solo la mitad de los padres quedan en su primera preferencia.

Segundo, hoy 3 de cada 10 alumnos de alto rendimiento de primero medio terminan fuera de sus tres primeras preferencias. Sin reconocimiento al mérito, el esfuerzo de esos estudiantes y sus familias pierde valor.

Tercero, los liceos técnico-profesionales no pueden verificar que quienes ingresan a una especialidad tengan los conocimientos mínimos requeridos. Esto no es inclusión, es poner en riesgo su trayectoria educativa y el trabajo en el aula.

El Presidente Kast anunció modificaciones al Sistema de Admisión Escolar (SAE) que van en la dirección correcta. Chile lleva años enfrascado en discusiones ideológicas sobre la arquitectura del sistema escolar, mientras ha perdido de vista lo más importante: los aprendizajes. Modificar el SAE es una oportunidad para ello a través de relevar el mérito, potenciar el proyecto educativo de las escuelas y dar más autonomía a las escuelas.

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