Con la escasa distancia de una semana me atrevo a intentar un análisis del cambio de gabinete del Presidente Kast. La razón del ajuste, suponemos, ha sido mejorar el funcionamiento de su gobierno para lograr sus objetivos, conservando no obstante su identidad fuertemente marcada por la persona del Presidente. Se reconoce implícitamente la existencia de errores, sea en algunas actuaciones de las ministras salientes o bien en el diseño de la estructura ministerial, que en ocasiones delató problemas como separar el poder formal del real o dejar en manos independientes carteras que por su centralidad en el proyecto se avenían mejor con figuras de los partidos que apoyan al gobierno.
La preminencia de independientes frente a figuras partidarias en el primer gabinete se moderó al dejar en los temas que son ejes del proyecto de Kast: Política, Economía y Seguridad a liderazgos fuertes e indiscutidos, como son los de Claudio Alvarado, Jorge Quiroz y Martín Arrau. El primero, tomando además de Interior la Segegob, ejerciendo así la jefatura del gabinete y una vocería institucional que será reforzada por su correligionario en la UDI Máximo Pavez; el segundo, el único independiente de este trío, el ministro de Hacienda Quiroz; y el tercero, el Republicano Martín Arrau, que deja el MOP para asumir un cargo de gran responsabilidad que se explica por sus habilidades comunicacionales y de gestión que sugerían que estaba para más dentro del gabinete y por su cercanía con el Presidente Kast.
No es el triunfo de los partidos políticos frente a los independientes: quedan figuras de gran potencial como las ministras Arzola en Educación, Toledo en Medio Ambiente y Lincolao en Ciencias, además de cartas fuertes como Pérez Mackenna, Barros, Poduje, y el biministro Louis De Grange, que ahora asume doble tarea. Pero sí representa un reforzamiento de la política en ministerios claves para el éxito del gobierno de José Antonio Kast.
Otra tendencia que se advierte en el cambio es la vuelta a la idea de fusionar ministerios. Con la creación del Ministerio de Seguridad Pública, Interior dejó esa tarea y debe concentrarse en la política, por lo que puede asumir con propiedad las comunicaciones políticas del gobierno. Sería interesante estudiar la fusión de los ministerios, de manera de contribuir a la disminución de la burocracia. Respecto a Obras Públicas y Transportes, ese fue el nombre del MOP el año 1967 bajo el gobierno de Eduardo Frei Montalva. Economía y Minería también podrían seguir funcionado en un solo ministerio.
Con estos cambios, el gabinete queda fortalecido por tres liderazgos nítidos en las áreas que son pilares del proyecto de Kast, donde la política ejerce sus fueros, la técnica predomina en la conducción económica y el conjunto del equipo del Presidente parece pesar más que la suma de sus partes. Veremos.
Columna de Luis Larraín, Presidente del Consejo, publicada en La Tercera.-