Noventa días después de asumir su cargo el Presidente José Antonio Kast y el ministro Jorge Quiroz firmaron el Decreto de Política Fiscal como lo establece la ley. La presentación que hizo el ministro Quiroz dejó claro que no se trata meramente del cumplimiento formal de un plazo, sino que será la línea de base del manejo de las finanzas públicas durante la actual administración.
Es importante destacar esto porque el Gobierno anterior, bajo la conducción de los ministros Mario Marcel y Nicolás Grau, incumplieron sistemáticamente las metas de déficit estructural y déficit efectivo establecidas en este instrumento y en los Informes de Finanzas Públicas de la Dirección de Presupuestos. El decreto de política fiscal del Presidente Kast, en cambio, está construido con el objetivo de cumplirlo estrictamente.
Ello se refleja en la modificación del déficit estructural esperado para el año 2030 que será 1,5% del PIB y no cero, como se había planteado originalmente. Esta meta se fija luego de conocer una serie de antecedentes acerca de los déficits efectivos del año 2025, así como deficiencias de la Ley de Presupuesto 2026, consignadas también por el Consejo Fiscal Autónomo al acusar que no incluyeron el reajuste por inflación de remuneraciones del sector público ni tampoco las debidas provisiones para financiar reajustes que se entreguen a los funcionarios por sobre la inflación. También después de comprobar gastos del año 2025 que no se contabilizaron en las cuentas fiscales del año y se deberán pagar efectivamente el 2026, aumentando así inusualmente deudas con proveedores del sector salud y educación y omitiendo recursos necesarios para pagar subvenciones escolares.
De esta manera, se entrega una potente señal y el realismo se impone: las metas se pretenden cumplir. El déficit estructural de 1,5% del PIB llegaría a cerca de cero si se considera el llamado déficit primario, que no incluye el pago de intereses. El déficit primario es una mejor medida del balance recurrente. Sin embargo, como lo ha señalado también el CFA, habrá mayores pagos por intereses por el incremento de deuda, la que en términos brutos no excedería el 45% del PIB al año 2030. Respecto a la trayectoria del déficit estructural sería de 2,6% del PIB el 2026; 1,8% el 2027; 1,7% el 2028; 1,6% el 2029 para terminar en 1,5% el 2030.
El ministro Quiroz ha advertido también que la línea de base de consolidación fiscal no es suficiente para cumplir los objetivos de crecimiento que requiere el país, que ahora se calcula en 3,5% para efectos de estimación de ingresos, aunque no se renuncia a la meta de 4%. El 22,8% de desempleo juvenil debe bajar ya. El proyecto de Reconstrucción que trata ahora el Senado luego de su aprobación en la Cámara será, entonces, imprescindible y es la primera prioridad para el Gobierno y para Chile.
Columna de Luis Larraín, Presidente del Consejo, publicada en La Tercera.-