El daƱo de prometer lo imposible

La Tercera

La polémica por el cobro del Crédito con Aval del Estado (CAE) revela las consecuencias de una promesa que nunca debió hacerse y cuyo resultado era predecible: si las personas creen que una deuda serÔ perdonada, muchas dejan de pagarla.
El CAE nunca fue una política de gratuidad universitaria, sino que un crédito que permitió a miles de jóvenes acceder a la educación superior. Como cualquier crédito, implica derechos, pero también responsabilidades.
Con mƔs de 550 mil deudores morosos y una deuda superior a $4 billones -equivalente al doble del presupuesto del Ministerio de Seguridad-, el CAE representa un desafƭo fiscal significativo: cada peso no recuperado es un peso menos para otras prioridades sociales.
Según la Tesorería, los cerca de 1.500 embargos realizados han recaído principalmente sobre deudores con ingresos iguales o superiores a $3,5 millones mensuales que no cumplieron con sus obligaciones, pese a las campañas de regularización, las reiteradas notificaciones y las facilidades de pago ofrecidas. MÔs de 30 mil personas, en cambio, sí se pusieron al día.
La irresponsabilidad no estƔ en cobrar una deuda. EstƔ en haber prometido por aƱos que desaparecerƭa, generando expectativas imposibles de cumplir y debilitando los incentivos para pagarla.

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