Fueron dos economistas, ambos premios Nobel, los que a mi juicio han sido los mÔs clarividentes al advertir al mundo que el Estado de Bienestar y la libre inmigración son una pareja que inevitablemente terminan mal. Milton Friedman y James Buchanan.
Friedman el aƱo 1978 en la Universidad de Chicago, mucho antes de la crisis migratoria, nos advertĆa que los inmigrantes pueden traer prosperidad a un paĆs en el corto plazo, pero la existencia de estados de bienestar que daban cada vez mĆ”s beneficios a gente que no pagaba por ellos iba a desfinanciar a los paĆses que recibieran a esos inmigrantes. Ese aƱo todos los sistemas de pensiones estaban basados en el reparto pues Chile aĆŗn no habĆa hecho su reforma previsional de capitalización individual.
DĆ©cadas despuĆ©s, en 2008, Jame Buchanan publicaba una investigación sobre el futuro del libre mercado. Las conclusiones de su āpaperā no eran optimistas pues, pese a las evidentes ventajas de este sistema, el ciclo polĆtico distinto al económico hacĆa retroceder al mercado. PercibĆa sĆ una luz de esperanza al advertir que los estados de bienestar de los paĆses ricos no eran compatibles con la inmigración.
Buchanan adelantaba asĆ que la presión de los beneficios sociales con el anabólico de la inmigración terminarĆa por reventar el estado de bienestar.
āJunto a la creación del euro, el espacio Schengen es quizĆ”s la institución mĆ”s valorada por el ciudadano comĆŗn de los paĆses de la Unión Europea, en cuanto facilita la vida diaria de sus habitantesā.
Pero ademĆ”s del estado de bienestar, otra institución europea estĆ” siendo amagada por este matrimonio mal avenido y se trata nada menos que del Espacio Schengen, un acuerdo intergubernamental de 25 paĆses europeos que en 1985 suscribieron en esa ciudad luxemburguesa, decretando libre circulación por sus fronteras. Junto a la creación del euro, el espacio Schengen es quizĆ”s la institución mĆ”s valorada por el ciudadano comĆŗn de los paĆses de la Unión Europea, en cuanto facilita la vida diaria de sus habitantes.
TambiƩn es muy bienvenida por los turistas.
Los problemas del espacio Schengen se relacionan con las distintas polĆticas migratorias que adoptan los paĆses miembros de la unión. Hay controversias entre Alemania y Polonia. Este Ćŗltimo paĆs proclama su soberanĆa para fijar sus reglas para la entrada de ciudadanos de paĆses externos a la comunidad europea y tiene una estricta polĆtica de inmigración, especialmente desde Bielorrusia.
A su vez, reclama contra Alemania que ha restablecido restricciones fronterizas entre paĆses de la comunidad, supuestamente para controlar el trĆ”fico de inmigrantes, que alargan los tiempos de espera a estados fronterizos.
El primer ministro polaco Donald Tusk pide a su colega alemĆ”n Friedrich Merz que se centre en las fronteras exteriores de la Unión Europea. HungrĆa es otro paĆs estricto con las migraciones y se niega a aceptar las cuotas que la Unión Europea ha fijado a los paĆses miembros.
Todo iba bien con el Espacio Schengen hasta que llegó la masiva afluencia de migrantes desde paĆses africanos el aƱo 2015. El pacto de asilo e inmigración que adoptó la UE en 2024 no estĆ” siendo acatado por Polonia y HungrĆa.
Todo esto podrĆa agravarse con el anuncio del cuestionado presidente del gobierno espaƱol, Pedro SĆ”nchez, quien ha anunciado una polĆtica de atracción masiva de 500.000 migrantes a su paĆs. Con total desparpajo, SĆ”nchez ha insinuado que los nuevos trabajadores extranjeros ayudarĆ”n a su paĆs a pagar las pensiones de los jubilados del sistema de reparto en EspaƱa que estĆ” desfinanciado.
El problema es cuÔl serÔ el impacto de estos nuevos habitantes europeos sobre los sistemas de salud, educación y seguridad social del continente.
Columna de Luis LarraĆn, Presidente del Consejo, publicada en el Diario Financiero.-