Cuando un gobierno atribuye sus problemas a las comunicaciones siempre hay detrás un problema político. El exdiputado Gonzalo Arenas asumió la semana pasada como vocero y Subsecretario de Gobierno. Con ello se pretende reforzar la presencia del gobierno en los medios, que la verdad se ha mostrado débil y también ordenar decisiones estratégicas de carácter político.
Gonzalo Arenas cumple las condiciones requeridas para el cargo: es articulado y como abogado, historiador y político, conoce variados temas. Integrará el Comité Político junto al presidente Kast y el ministro Alvarado lo que es clave para su labor porque estará presente cuando se tomen las decisiones, adquiriendo así conocimiento cabal de las razones tras ellas.
El estilo del presidente Kast, más parecido al de un jefe de Estado que un jefe de gobierno que esté en cada una de las decisiones (el caso del expresidente Piñera) hace imprescindible una vocería política de alguien que integre el núcleo del Poder Ejecutivo. Se logra así también mayor densidad en la comunicación, que debe competir por la agenda con una oposición particularmente agresiva y coordinación con los partidos políticos oficialistas, diputados y senadores.
Ya en su primera semana el subsecretario Arenas se ha visto enfrentado a temas de calado mayor como la reducción de pena a 56 condenados por delitos sexuales contra menores decretada por el ministro de Justicia Fernando Rabat por razones jurídicas, pues consideró improcedente ir contra la doctrina que la Corte Suprema había adoptado. Consideraciones políticas hicieron al presidente Kast cambiar la decisión gubernamental, encargando soluciones legislativas que excluyan el delito de violación a menores de la rebaja de pena. Se ha intentado enfrentar así el reproche moral (cargado de hipocresía) de la oposición, que en cuatro años de gobierno no resolvió esta situación, firmando el gobierno de Boric 276 decretos reduciendo penas a violadores de menores. Tras la sesión en que el ministro Rabat informó a los diputados, la oposición anunció que presentaría una acusación constitucional contra él sin mencionar algún incumplimiento de la Constitución o la ley.
Le tocará también a Arenas participar en la decisión y la comunicación de la actitud que tomará el gobierno frente a la defenestración del Senador Pedro Araya de la presidencia de la Comisión de Seguridad, operación gatillada por el Partido Socialista, que pone en entredicho el acuerdo administrativo para la integración de la Mesa del Senado en los años que quedan de gobierno.
Se espera también que Arenas articule un reforzamiento de la comunicación en materias económicas y de seguridad, donde los ministros Quiroz y Arrau necesitan sumar a más ministros, y se requiere también mayor coordinación del gobierno central con autoridades regionales.
Columna de Luis Larraín, Presidente del Consejo, publicada en La Tercera.-