14D: el plebiscito final y crónica de un guion fracasado

Ex-Ante

Domingo 14 de diciembre de 2025. 13,5 millones de chilenos concurrirán a las urnas para escoger al próximo Presidente que conducirá el destino de nuestra nación. Las alternativas son dos: Kast y Jara, un republicano y una comunista. Ganará Kast y no por poco. La elección será un referéndum, donde la cuestión a plebiscitar no será otra que la continuidad (y profundización) de la senda que trazó el actual Gobierno o un cambio radical de dirección. Los chilenos apostarán al cambio.

Es de la esencia de nuestro tiempo castigar a los Gobiernos de turno: 8 de cada 10 elecciones en el mundo las están ganando las oposiciones. Pero además, post estallido, el país dio un giro de 180 grados en la escala de preferencias y valores: si en 2019 los temas centrales eran combatir la desigualdad y los abusos, hacerse cargo del malestar subjetivo y promover la inclusión de identidades “históricamente relegadas” (política identitaria), hoy los temas prioritarios son seguridad, orden, progreso y bienestar material. No es solo péndulo opositor, es también una reorientación en la escala de valores.

Ante este cuadro, la izquierda, que tuvo su peor resultado histórico en esta primera vuelta presidencial, consciente de que tiene escasas opciones de ganar la elección, apostará por usar la segunda vuelta como ensayo general de lo que será el tono que emplearán como oposición. El encuadre —no muy novedoso— será el de “ultraderecha” vs “progresismo”. Una curiosa concepción de progreso, porque si algo no ha tenido el país durante los últimos cuatro años ha sido progreso, véase el indicador que se quiera considerar: crecimiento económico, empleo, salarios, homicidios, etc.

Por otro lado, intentarán proyectar a Kast como una amenaza para la democracia, los derechos y las mujeres; bastante inverosímil. Porque no parece muy convincente hacer gárgaras con la defensa de la democracia con el carnet al día de militante comunista de Jeannette Jara. Además, parte importante de quienes la apoyan desestabilizaron un mandato democráticamente electo durante 2019 a través de la agitación y la violencia.

¿Defensa de las mujeres? En este ámbito también hay puntos negros en el legado de Boric: aumentó el desempleo femenino y, ni hablar, del caso Manuel Monsalve. ¿Retrotraer el debate a Pinochet y el Sí y el No? Extemporáneo: más del 60% del padrón nació con posterioridad a 1990. Y, si de clivajes se trata, el Apruebo/Rechazo de 2022 tiene mucha más relevancia y vigencia, y ahí Jara se alinea no con el 62% sino con el 38%.

¿Agenda valórica? La hábil propuesta de Kast del gobierno de emergencia neutralizó todo flanco de riesgo en esta dimensión. Los temas centrales del Gobierno serán otros: los que realmente preocupan a los chilenos —seguridad, orden, empleo e inmigración—.

Hannah Arendt planteaba que el poder se torna realidad solo allí donde palabra y acto no se han separado. La ironía final es que una izquierda tan habituada a construir grandes narrativas vio cómo su paso por el poder terminó por vaciarlas. La experiencia concreta de gobierno hizo trizas la credibilidad del relato que habían articulado desde 2019, dejándolos hoy descolocados frente a un Kast que, con un discurso simple, pero nítido y a la vez potente, ha logrado persuadir a los chilenos.

Impávidos ante esa realidad, al oficialismo solo le queda apelar a recursos agotados, temores infundados y amenazas que ya no conmueven. Es la señal más evidente de una izquierda sin guión para el Chile actual, sin una interpretación convincente del país que dice querer representar. Porque Chile ya cambió de eje. El 14D no hará más que confirmar una decisión que se viene incubando hace años: es tiempo de un cambio radical.

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