Boric y la sombra de la corrupción sobre su administración

Ex-Ante

Un 72% de los encuestados en el último sondeo de corrupción elaborado por Libertad y Desarrollo y aplicado por Panel Ciudadano-UDD considera que durante el gobierno de Gabriel Boric la corrupción ha aumentado. A su vez, la administración del Frente Amplio es la que obtiene la peor evaluación en este ítem entre los gobiernos de los últimos 25 años, desde Ricardo Lagos en adelante.

Pocos habrían imaginado que el gobierno de los depositarios de la moral superior acuñada por Giorgio Jackson, los jóvenes puritanos y redentores de todos los pecados de la izquierda concertacionista “químicamente impura”, sería tan severamente enjuiciado en un ítem en el que habrían dado por descontado su éxito: probidad, integridad y transparencia.

Las cifras van en línea con otros estudios especializados en la materia. Sin ir más lejos, de acuerdo al Índice de Transparencia Internacional, en el ítem corrupción Boric tomó al país en la posición número 27 dentro del ránking de países menos corruptos que elabora el organismo, y hasta la fecha, Chile se ubica en el lugar 32; es decir, hemos retrocedido cinco posiciones durante su administración.

La corrupción, por cierto, no es monopolio de ningún sector político. Lo llamativo es que bastaran menos de cuatro años para que en este ámbito las expectativas depositadas en esta nueva generación política se derrumbaran de forma tan precipitada. El detonante de aquello ha sido, sin duda, el Caso Convenios: un mecanismo elaborado en las entrañas de la cúpula dirigencial frenteamplista para el desvío de recursos públicos destinados a las personas más carenciadas de la sociedad, como los habitantes de los campamentos de Antofagasta, pero también de otros gobiernos regionales, para solventar así gastos de proselitismo político.

La respuesta del gobierno ante esta contingencia, sin embargo, parece a todas luces insuficiente. Con posterioridad al conocimiento del Caso Convenios, el Presidente convocó a un grupo transversal de expertos para abordar propuestas y soluciones de política pública con el propósito de fortalecer los estándares de probidad pública. No obstante, a agosto de este año, el 80% de las 46 medidas propuestas no ha sido implementadas, de acuerdo con el monitoreo que lleva a cabo Chile Transparente.

No caben dudas de que Boric, en algún minuto intentará volver a la presidencia. En ese periplo intentará reconstruir una narrativa que resaltará sus logros, pero también hará hincapié en aspectos de su maduración y aprendizaje tras su primera experiencia de gobierno.

Pero si algo no podrá sostener es que bajo su administración disminuyó la corrupción. En el mejor de los casos, lo que el mandatario debiera realizar es un mea culpa por la expectativa defraudada y la ilusión extraviada en lo que a corrupción se refiere.

Al menos, en este campo, si algo va quedando claro a la luz de los datos es que no fueron ni iguales ni mejores que las anteriores administraciones, por el contrario; la sombra que deja la corrupción sobre su administración ha sido mayor.

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