Banco Central y ADP

Se ha propuesto un nuevo mecanismo para el nombramiento de los consejeros del Banco Central: la Cámara de Diputados a partir de una terna presentada por la Alta Dirección Pública (ADP). Hoy es el Presidente de la República quien propone para la aprobación del Senado.

Así, la primera pregunta que surge es ¿cuál es el problema que se busca solucionar con este cambio en la forma de nombramiento?

En estos más de 40 años de autonomía del Banco Central nunca se ha cuestionado la idoneidad técnica de sus consejeros y todos han sido profesionales de excelencia.

La ADP se implementó en nuestro país para profesionalizar la gestión en el servicio público, limitando el nombramiento de diversas autoridades a quienes efectivamente cuentan con la preparación para ejercer el cargo y terminar con el excesivo cuoteo político y las designaciones a dedo 'entre amigos'. Sin embargo, incorporar a la ADP en la selección de consejeros del Banco Central en ningún caso mejorará la excelencia profesional que hemos tenido. Lo más probable es que la deteriore. ¿Cuántos de los destacados economistas que han pasado por el Consejo del Banco Central habrían sido nombrados bajo este mecanismo? Probablemente ninguno y no porque haya nombres mejores.

En este caso se hace más patente el 'si no está roto, no lo arregle'. No vaya a ser que innovar por innovar termine por debilitar al Banco Central.

 

Carta de Bettina Horst, Directora Ejecutiva, publicada en El Mercurio.-