La fuerza del Central

Se inicia hoy martes la primera reunión del año del Consejo del Banco Central -finalizará el miércoles-, en donde probablemente se decida elevar la tasa de política monetaria (TPM) en 125 puntos base, con lo cual el tipo rector llegaría a 5,25%. Esto nos retrotrae a mediados de 2011, cuando se alcanzó dicho nivel, en un contexto de aceleración sustancial del crecimiento económico durante la primera administración Piñera.

Esta alza no será la última; durante este primer semestre veremos otras que llevarán la TPM a cerca de 6,5%, desplegándose así toda la fuerza del Banco Central para enfrentar una inflación que superó lo anticipado y que después de cerrar en 7,2% el año pasado se proyecta que llegaría a 7,8% anualizado en mayo próximo. A partir de ese momento debería comenzar a amainar para cerrar el año en torno a 4,5%.

Este fenómeno se observa, con distintas intensidades, en varios países. En el caso de Brasil, la inflación anualizada a noviembre 2020 y 2021 subió de 4,3% a 10,7%, y la TPM subió, entre iguales meses, de 2% a 9,25%; esto es un alza de 725 puntos base. Hay que recordar que en dicho país la meta de inflación, 3,5% anual, es similar a la nuestra, por lo cual tener un incremento de precios de 10% es intolerable.

En el caso de la Eurozona la situación es más compleja, ya que aunque la inflación 2020-2021 subió de -0,3% a 5%, la TPM se mantiene en -0,5%, en un contexto de alta varianza entre países. Es así como España cerró el año pasado en 6,5%, en Alemania fue de 5,3% y Francia de solo 2,8%. Esta varianza, junto con políticas fiscales diferentes para cada país miembro, hace sustancialmente más difícil definir el inicio del retiro.

Ahora bien, Chile está en el grupo de países en donde más se ha subido la TPM en los últimos doce meses, dada la brusca aceleración del costo de la vida que sufrimos el año pasado. Basta recordar que en abril del año pasado la inflación anualizada estaba en 3,3% y en menos de 9 meses ya había escalado a 7,2%. Probablemente seguirá subiendo hasta mayo próximo.

Ahora bien, un problema que surge ante estas decisiones del Banco Central es si estas alzas de TPM podrían generar una acusación constitucional en el contexto de la discusión actual en la Convención Constituyente. De hecho, Fernando Atria señala que “la autonomía del Banco Central (BC) es importante, pero la forma actual de esa autonomía es inusualmente radical. El banco tiene autonomía constitucionalmente protegida, que no asume responsabilidad política ante el Congreso, que tiene autonomía no solo para determinar los medios con los cuales realiza el mandato legal, sino también autonomía para fijar sus fines”.

En este debate es necesario recordar la opinión del ex Ministro Edgardo Boeninger en 1999, quien señaló: “Discrepo radicalmente de propuestas como dictar normas que sometan al Consejo del Banco Central a juicio de responsabilidad política y a revisar su autonomía. Parece evidente que la amenaza de un juicio político tendría un efecto inhibitorio muy negativo en la capacidad de las autoridades del Banco para tomar decisiones siempre delicadas y a menudo opinables. ¿Podría considerarse, por ejemplo, notable abandono de deberes la fijación de tasa de interés en 6% versus la alternativa de 5%? ¿Lo sería una política de tipo de cambio Crawling peg en vez de una total libertad cambiaria o del establecimiento de una banda indicadora?”

De esta manera es posible analizar lo delicado de la discusión vigente sobre la institucionalidad del órgano emisor en la futura constitución, en donde, si todo sale mal, los consejeros no podrán usar la TPM para combatir la inflación tal como lo hacen actualmente.

Columna de Tomás Flores, Economista Senior, publicada en El Líbero.-