UNA NUEVA CONSTITUCIÓN RODEADA POR LOS REGLAMENTOS

Las comisiones provisorias de la Convención Constitucional (CC) evacuaron sus propuestas reglamentarias. En los próximos días, el Pleno votará y zanjará el reglamento de la CC, así como otros reglamentos que serán considerados separadamente. En principio, el reglamento debiera regular la organización y funcionamiento de la CC y apegarse a la Constitución, pero no hay que ser muy sagaz para advertir que las propuestas se pasaron varios pueblos e infringen la Constitución y nuestras libertades.

Una serie de proposiciones de la Comisión de DDHH demuestran que se arrogó atribuciones que la Constitución jamás le confirió a la CC. Entre ellas, proponen que la Comisión temática de Derechos Humanos haga uso de la facultad que le corresponde como “poder constituyente originario” (¡que no es!) para “regular y normar, vía disposiciones transitorias, aquellas situaciones graves y urgentes cuya resolución demanda la sociedad chilena”. Plantean “un mecanismo especial para satisfacer la demanda de justicia y reparación de todas las víctimas del contexto del estallido social; la restitución de territorios ancestrales; y el levantamiento del secreto establecido por 50 años respecto la información entregada en la Comisión Valech”. Por su parte, determinaron que los convencionales que califiquen de negacionistas son inhábiles para formar parte de la Comisión de Derechos Humanos de la CC. También proponen profundizar la forma en que debe reconocerse la verdad histórica y dar justicia, reparación y garantías de no repetición, planteando derogar la norma que rige a las reuniones públicas, de 1983, e incorporar a los adolescentes desde los 14 años a la votación del plebiscito de salida, además de reemplazar a Carabineros por una entidad pública que ejerza la función policial bajo dependencia y control civil con enfoque ciudadano y desmilitarizado.

A su turno, la Comisión de Participación estableció un plebiscito dirimente cuando no se alcance el quorum de 2/3. La Constitución no lo contempla; establece un plebiscito de salida para que la ciudadanía se pronuncie sobre la propuesta de Constitución en su integridad, terminado el trabajo de la CC. Así, la Constitución mandata a la CC, y a nadie más que a la CC, a zanjar la propuesta constitucional. Luego están las normas que propone la Comisión de Ética que, al definir el negacionismo, la difusión de noticias falsas y las sanciones a los convencionales (que incluyen la privación de sus derechos a participar del debate y el deber de reeducarse), vulneran la libertad de expresión, el debido proceso y los derechos y principios del debate democrático.  El Vicepresidente de la CC, del Frente Amplio, ha dicho que en ningún caso se van a dejar pautear por el poder constituido, pero asumo reconoce que la CC, como un órgano constituido más, tiene las limitaciones que le fija la Constitución o ¿no? ¿Qué opinará G. Boric de estas declaraciones de un miembro de coalición? Pues si gana la presidencia deberá velar porque la CC reconozca los límites que le impone la Constitución o ¿hará vista gorda?

Por su parte alarma el rechazo, en la Comisión de Reglamento, a incluir expresamente y dentro de las materias que, a lo menos, debe tratar la comisión de derechos fundamentales, la libertad de enseñanza, el debido proceso y la igualdad ante la ley, entre otras garantías que no fueron enumeradas como básicas.

Se avecina la discusión sustantiva. El PC ya amenazó con rodear la CC (las declaraciones de importantes miembros del PC, socios de Boric, respecto del Banco Central son una muestra), pero lo cierto es que la discusión de fondo ya está rodeada por las propuestas reglamentarias de las comisiones provisorias, las que además proponen una decena de principios ambiguos que “constituyen las bases democráticas y legítimas del proceso constituyente, teniendo todos la misma relevancia” y que ya determinaron lo sustantivo, sin que se hayan debatido sus efectos y pertinencia. Usted dirá, son propuestas; deben ser aprobadas por el Pleno y por 2/3. Pero es probable que 2/3 de la CC estime que no hay nada que arreglar y, cuidado, que solo las normas de “votaciones” requieren de ese quorum (que no son pocas en las diversas propuestas, pero vaya uno a saber si la CC las calificará de tales) ¿“Realidades inexistentes”? Los informes de las comisiones puede consultarlos cualquiera y yo diría que dan cuenta de realidades tan existentes como preocupantes. Los académicos decían que el reglamento sería determinante para la discusión de fondo. Lo será, no cabe duda.

Columna de Natalia González, Directora de Asuntos Jurídicos y Legislativos, publicada en El Mercurio.-