¿Acumula millas con su tarjeta? Podría ser prohibido por ley

En la actualidad, en nuestro país existen diversos actores que compiten entre sí en el diseño de estrategias para captar y fidelizar clientes al efectuar descuentos en el precio de sus productos, los que son beneficiosos para los consumidores. Ejemplos de ello son las tarjetas que permiten acumular millas canjeables por pasajes aéreos, descuentos 2 por 1 o rebajas en productos complementarios, entre otras.

Pues bien, existe una indicación al proyecto de ley pro consumidor, presentada por los diputados Bianchi, Carvajal, Castillo, Flores, Saffirio y Soto, que buscan prohibir la existencia de tales descuentos. Esto lo fundamentan al considerar un acto de competencia desleal condicionar el precio o el descuento de un producto al pago a través de un medio de pago determinado. Así, el diputado Bianchi señaló en su intervención en la Sala de la Cámara: “Con la aprobación de esta indicación, prohibimos condicionar el precio de un producto al pago de un determinado medio de pago. Con la aprobación de esta indicación prohibimos, en definitiva, esta venta atada. Corregimos una conducta artificial de la industria. Hoy en día, el cliente piensa que está comprando solamente una oferta, en circunstancia de que lo que está suscribiendo es un contrato de crédito. Este mismo crédito que conlleva a la desprotección, de intereses y de gastos operacionales… y también de seguros.”

Creo que los honorables diputados están equivocados y que su iniciativa terminará perjudicando a los consumidores, ya que podría reducirse el número de promociones en el mercado y el acceso al crédito para los segmentos de la población con ingresos medios y bajos, esto es, para la población más vulnerable de Chile.

En primer lugar, está la venta atada con requisito de compra en la que el consumidor que compra un producto acepta el requisito de comprar otro producto a esa misma empresa (por ejemplo, fotocopiadoras y suministros). En segundo lugar, está la venta conjunta en la que se combinan dos bienes de forma que los consumidores no pueden comprarlos por separado (por ejemplo, impresora con cartuchos de tinta). En el caso chileno, las ventas atadas se relacionaban con la apertura de una tarjeta de crédito de tienda que tenía varios seguros asociados, sin que el consumidor pudiese rechazar dichos seguros. Ello generó una modificación legal que prohibió dichas prácticas.

En el tema en discusión no existe la figura de una venta atada, ya que no se impide que otra empresa ofrezca sus productos, ni que el consumidor pague con otro medio, sino que al hacer descuentos se ponen incentivos para el uso de un determinado medio de pago, pero el consumidor es libre de tomar la opción u optar por otra alternativa.

Además, la Fiscalía Nacional Económica señala que los descuentos difícilmente podrían ser calificados de predatorios y tener un efecto exclusorio. En un caso previo, la FNE descartó la existencia de esta práctica (investigación Rol N° 2316-14).

Asimismo, difícilmente se puede hablar de clientes “cautivos”, ya que siempre existe la posibilidad de comprar con otros medios de pago (muchos de los cuales también ofrecen beneficios) y, además, la normativa de consumo permite poner término al contrato anticipadamente.

Por último, señala la FNE, se trata de un mecanismo de fidelización de clientes legítimo, que genera bienestar en favor de los consumidores (rebaja de precios) en la medida que se realice en un contexto de competencia y consumidores informados.

 

Columna de Tomás Flores, Economista Senior, publicada en El Líbero.-