INFLACIÓN: ¿ESTA VEZ SÍ VIENE EL LOBO?

En octubre de 2008, la variación en 12 meses del IPC alcanzó a 9,9% como consecuencia de un creciente ciclo de precios al alza a nivel mundial, impulsado principalmente por China. Esto llevó al Banco Central chileno a subir la tasa de política monetaria (TPM) hasta 8,25%. De hecho, en esos momentos se desata la crisis subprime y la situación cambió radicalmente, con el desplome de la inflación mundial y con el cambio radical del impulso monetario.

En octubre de 2014, nuevamente el IPC se empinó hasta 5,7% anual con una nueva presión de precios de commodities, lo cual había elevado la TPM hasta 5%, en donde la desaceleración económica observada en la segunda administración Bachelet y la reversión del ciclo de precios internacionales permitió que paulatinamente la restricción monetaria se fuese moderando.

En la actualidad, el IPC de julio, 4,5% en 12 meses, nos sorprendió y generó consigo el temor de una aceleración del retiro del estímulo monetario, que hasta hace poco exhibía TPM históricamente bajas, de solo 0,5%, para enfrentar la contracción provocada por la pandemia. Al analizar el detalle del incremento de los precios podemos observar el aumento, en 12 meses, de 6,7% en frutas y verduras que contiene el efecto de la sequía, lo cual hace que ese componente sea más estructural y debamos acostumbrarnos a que estos productos será más caros que a lo que estábamos habituados. En cambio, tiene un carácter más volátil que los bienes transables suban, en 12 meses, en 5,9%, lo cual contiene tanto el alza de los precios internacionales, como el del petróleo, como el alza del tipo de cambio en Chile influenciado por la creciente incertidumbre política.

La incertidumbre política es creciente y eso afecta el valor del dólar. De hecho, si se colocan los fundamentos en una ecuación tradicional de tipo de cambio nominal, hoy deberíamos tener un valor del dólar en torno a los $600 y en lugar de eso está cerca de los $800. Esta diferencia contiene dicha incertidumbre política. Basta recordar que en febrero de 2011, cuando el precio del cobre bordeaba los US$4,5 por libra, el tipo de cambio era de $475 por dólar.

Sin duda, en estos últimos 10 años varias cosas han cambiado, como un menor crecimiento potencial y un creciente desequilibrio fiscal. Ello explica en parte que nuestra moneda sea más débil, pero sin duda los elementos políticos tienen un efecto adicional y un valor del dólar que bordea los $800 es reflejo de ello.

Así, creo que el Banco Central subirá paulatinamente el tono de crítica sobre el desequilibrio fiscal, los retiros sucesivos de los fondos previsionales y la incertidumbre regulatoria a partir de la discusión sobre la Constitución. Finalmente, el instituto emisor hará lo que debe hacer ante una inflación creciente y eso es subir la tasa de interés más rápido de lo que todos imaginábamos.

Columna de Tomás Flores, Economista Senior de LyD, en El Líbero.-