Imacec de 20,1% en junio: ¿cuán sostenible?

El Banco Central de Chile dio a conocer el IMACEC de junio 2021, que registró una expansión de 20,1% en comparación con igual mes del año anterior. Este resultado se encuentra sobre lo proyectado por el mercado, con lo cual habríamos tenido un segundo trimestre con una expansión de +17,4%, más que compensando la caída de -14,2% observada en igual trimestre del año pasado. De esta manera, la economía chilena ha logrado recuperar el nivel de PIB que exhibía antes de la violencia subversiva y la pandemia de los últimos años.

En este incremento de 20,1% cerca de la mitad de la variación se explica por la recuperación de los servicios, muchos de ellos cerrados hace un año y que ahora paulatinamente están abriendo. En esa senda es probable que el resultado de julio sea más auspicioso aún gracias a las mayores libertades obtenidas por la reducción de las cifras de contagios.

Asimismo, el aumento de la producción manufacturera, de +18,8%, explica cerca de 2 de los 20,1 puntos de incremento, con mucho dinamismo exportador que aprovecha el desconfinamiento del hemisferio norte y los buenos precios observados en prácticamente todos los productos de nuestra canasta exportadora.

Sin embargo, hay que ver con mucho más cuidado el aumento del comercio, sector que creció en 46,4% y que explica 3,9 puntos de los 20,1 de la variación total. De hecho, el INE informó que el Índice de Actividad del Comercio (IAC) exhibió un incremento de 40,3% en junio (47,8% el mes previo), mientras que en el comercio al por menor se registró un aumento de 65,6% (72,1% el mes previo). En la actividad del comercio al por menor de bienes durables se observa, en términos anuales, un incremento de 123,5%. Nada de esto perdurará y probablemente Chile es uno de los pocos países que muestran estos incrementos de las ventas postpandemia.

El soporte de estas cifras del comercio es el sustancial impulso fiscal y el retiro de los fondos previsionales, y ninguno de los dos serán permanentes, por lo cual adoptar una actitud autocomplaciente y creer que la reactivación está asegurada es el peor camino a seguir. Estamos gastando los ahorros previsionales de varias décadas, así como los ahorros fiscales iniciados desde el ministro Büchi en adelante.

Si le sacamos al Imacec de junio el crecimiento del comercio, la variación habría sido de 16,2%, con lo cual la variación en 24 meses -esto es, considerando junio del 2019- sería de solo 0,4%. Es decir, tendríamos el mismo nivel de producción que hace 2 años y este crecimiento sería solo el rebote después de la recesión. Eso no sería mucho para celebrar y con ello se muestra el peligro de creer en el espejismo que genera el comercio y su dinamismo transitorio, donde nos estamos gastando los ahorros de toda una vida.

 

Columna de Tomás Flores, Economista Senior, publicada en El Líbero.-