IFE Universal: foco en las familias afectadas

En uno de los momentos más complejos de la pandemia, tanto por el nivel de casos como por la disponibilidad de camas, se sigue discutiendo una de las medidas más solicitadas y costosas en el Congreso: el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) Universal. Si bien resulta razonable extender el IFE más allá de junio, dado que la emergencia sanitaria se ha prolongado y hay familias que han sido fuertemente afectadas, sigue siendo cuestionable avanzar en universalizar un aporte monetario que, por justicia, se debiera priorizar en aquellos hogares que han visto severamente mermados sus ingresos.

La población más afectada es bastante más acotada que los 15 millones de personas que busca beneficiar esta medida. Según la última encuesta de empleo del INE, sólo un 17% de los 8.104.129 ocupados han disminuido su ingreso. De los casi dos millones de empleos que se perdieron en 2021, ya se ha recuperado un millón. Por otra parte, un 61,9% de los hogares señala que sus ingresos totales se han mantenido o aumentado si se compara con el año pasado, según el estudio longitudinal Empleo-COVID 19.

Aunque hoy puede ser poco popular no sumarse a la universalidad del IFE, es importante revisar ciertos aspectos de esta iniciativa. El IFE Universal propuesto no considera la baja en los ingresos como requisito y, por ende, sería recibido por todos los hogares inscritos en el Registro Social de Hogares (RSH), excluyendo sólo a aquellos del tramo 91% y 100% de menor vulnerabilidad con ingresos promedio por integrante superiores a los $800.000.

El aumento en el costo de este beneficio se explica principalmente por el mayor aporte monetario, que ahora se fija en el valor de la línea de la pobreza y por una mayor cobertura. El costo de los tres meses de esta medida, 8.670 millones de dólares, representa un 72% de los US$ 12.000 millones del primer 'Acuerdo' o 'Marco de Entendimiento' del 14 de junio de 2020 o casi tres veces el costo anual del Pilar Solidario. Si se incorporan los cambios que se están discutiendo, como aumentar el monto para los hogares de tres y cuatro personas, y se extiende hasta septiembre con un 50% del aporte, se estima que el IFE Universal tendría un costo de US$ 10.342 millones.

El valor de esta medida se incrementa, además, porque ha ingresado un importante número de hogares al RSH y se ha generado una cierta fragmentación en estos. Con información a marzo de 2021, hay 14.547.320 personas en 6.687.794 hogares registrados y el 39% (2.585.551 hogares) serían unipersonales, lo que es inédito en nuestras estadísticas oficiales. Se observa que, al igualar el monto a la línea de la pobreza, son precisamente los hogares con un integrante donde más crece el aporte: un 79% (de $100 mil a $177 mil). En esta discusión pareciera olvidarse que los recursos son limitados.

Los futuros desafíos y costos que deberemos enfrentar en los próximos meses producto de la emergencia sanitaria son, a lo menos, inciertos. En este sentido, el centro de las medidas que se están discutiendo debería estar en las personas afectadas. 

 

Columna de Paulina Henoch, Coordinadora del Programa pobreza, vivienda y ciudad, publicada en el Diario Financiero.-