Salvando los muebles

Al analizar en mayor detalle, existen áreas en donde el grado de destrucción puede ser más moderado, como la profunda globalización de nuestro país gracias a la red de acuerdos de libre comercio que hemos construido a lo largo de décadas. En la actualidad, la suma de las exportaciones e importaciones representan el 57% del PIB, por lo cual hay muchas empresas y trabajos relacionados con el comercio exterior y ello no es fácil destruirlo de un plumazo. De esta manera, aunque una facción antiglobalización intente que Chile se salga de todos los TLC firmados, deberá enfrentar una oposición relevante a partir de la importancia que ese sector tiene en la actividad.

Algo más débil es la posición de la autonomía del Banco Central, ya que al acabarse los recursos fiscales y la capacidad de endeudamiento público acudirán a la emisión de dinero inorgánico, tal como lo hace Argentina en la actualidad. Por ello hay que mirar con atención los discursos que llaman a “democratizar” al instituto emisor, lo cual no significa sino reducir su autonomía. Ante este posible cambio probablemente veremos algunas cartas en los medios, pero probablemente en la constituyente elegida ayer no existirá ni siquiera un tercio para defender la autonomía del Banco Central.

Ahora bien, la iniciativa exclusiva presidencial en materias tributarias, laborales y previsionales parece estar destinada a ser eliminada de inmediato porque de hecho el Congreso, de manera transversal, lo ha estado haciendo durante estos últimos meses. Hemos visto mociones parlamentarias creando impuestos, reduciendo la jornada laboral y repartiendo los fondos previsionales con el entusiasta apoyo de algunos parlamentarios de gobierno. Esta puerta ya se abrió y ello dejará la política fiscal fuera de control, con el consiguiente incremento, sin cesar, de la deuda pública y la consiguiente cascada de rebajas en nuestra clasificación de riesgo-país.

De igual manera, al poder meter las manos en la regulación laboral y previsional hará posible lograr antiguas pretensiones de la izquierda, como la expropiación de los fondos en las AFP y la obligación de que todas las cotizaciones de salud deban ser pagadas en Fonasa, y si usted quiere atenderse fuera de la red pública deba pagarlo aparte. Expropiando stock y flujos seguirá avanzando la reforma con el aplauso de los constituyentes.

La reacción del mercado es reflejo de la preocupación que ha surgido y ello tal vez motive a los millones de ciudadanos que no fueron a votar el fin de semana a no restarse de los procesos que están por venir. Lo que podría ocurrir, finalmente, en nuestro país es de la mayor gravedad y con suerte tal vez terminemos salvando solo los muebles.

Columna de Tomás Flores, Economista Senior, publicada en El Líbero.-