La economía frente a la segunda ola

El Banco Central informó el IMACEC de septiembre 2020, que registró una contracción de 5,3% en comparación con igual mes del año anterior. Este resultado es mejor a lo proyectado por el mercado y contiene ciertos hechos puntuales, tales como la existencia de 3 días hábiles más que septiembre de 2019, lo que equivale a cerca de 1,5 puntos porcentuales. Es decir, de haber existido la misma cantidad de días hábiles, la caída hubiese sido cercana a -7% aproximadamente, no repitiéndose un impulso de esta magnitud en los meses que restan del 2020.

Adicionalmente, pareciera que el retiro del 10% no solo se tradujo en mayor ventas de celulares y televisores, sino también de carne y bebidas alcohólicas. El reporte sectorial del INE nos muestra que en septiembre se observó el aumento de 7,7% en la elaboración de productos alimenticios, principalmente por una mayor producción de carne de cerdo, fresca o refrigerada, para cubrir la demanda de fiestas patrias. Le siguió en incidencia positiva la elaboración de bebidas alcohólicas y no alcohólicas, con un alza de 18,7%, como consecuencia de una mayor producción para cumplir con el aumento de las solicitudes a nivel nacional. La base de comparación, septiembre de 2019, no está afectada ni por la violencia subversiva, ni por la pandemia, por lo cual el hecho de que la demanda de carne y bebidas alcohólicas haya crecido a pesar de que en estas fiestas patrias no hubo fondas daría cuenta del gasto de parte de los fondos previsionales.

En octubre ya no tendremos días hábiles adicionales, ni el gasto del 10% de la AFP, pero ya en la base de comparación del año pasado estará la violencia subversiva, lo que mantuvo a Chile a media máquina dado que el atardecer era sinónimo de terror jacobino y cese de transporte público. Esto se repetirá en noviembre y parte de diciembre, por lo cual no debe extrañarnos que el PIB del cuarto trimestre termine exhibiendo un aumento de 2% aproximadamente.

Estos resultados en producción están acompañados de mejores cifras de empleo, que en el margen muestran creación de puestos de trabajo con respecto a las encuestas inmediatamente anteriores. Sin embargo, aún se ve un mercado laboral devastado por la recesión, en donde valor de la tasa combinada de desocupación y fuerza de trabajo potencial llega hasta un 27,8%, lo que si bien es levemente inferior a la del dato anterior, da cuenta de que casi un tercio de la fuerza de trabajo ha sido afectada por la severa recesión por la que hemos atravesado.

Además de la incertidumbre propia del debate constituyente, se configura actualmente como amenaza la severidad de la segunda ola de la pandemia en el hemisferio norte, en donde varios países están volviendo al confinamiento. De repetirse lo mismo en el hemisferio sur, es probable que en marzo próximo Chile vuelva a la cuarentena, por lo cual no solo es necesario preparar el sistema sanitario, lo que se está realizando, sino también desde el punto de vista económico, ya que las reservas están menguadas y el acceso a endeudamiento más acotado. Afortunadamente, el llamado de algunos a 'lanzar la casa por la ventana' que escuchamos hace algunos meses atrás no fue aceptado, ya que una nueva ola nos obligará a cerrar filas y resistir con las reservas que nos van quedando.

 

Columna de Tomás Flores, Economista de LyD, publicada en El Líbero.-