Agenda chilena de Libre Comercio

Ayer, 15 países -Vietnam, Tailandia, Filipinas, Laos, Camboya, Birmania, Malasia, Singapur, Indonesia, Brunei, Australia, China, Japón, Nueva Zelandia y Corea del Sur- anunciaron un acuerdo de libre comercio que involucrara a cerca del 30% del PIB mundial y que reúne a las economías de mayor crecimiento económico de la última década. Este grupo acordó reducir los aranceles aduaneros paulatinamente, así como un mayor intercambio de servicios, inversión, telecomunicaciones y comercio electrónico.

Este acuerdo tiene varios ángulos interesantes para Chile. En primer lugar, India se retiró de las negociaciones el año pasado dado que consideró que aún tiene áreas de su economía doméstica que no son capaces de enfrentar la competencia global, lo que da cuenta de las dificultades que ha tenido Chile para lograr ampliar el acuerdo parcial que tenemos con ese país. En segundo lugar, este acuerdo de Asia es un golpe sustancial el TPP11, que en su momento lideró Estados Unidos y en donde Chile tuvo una participación importante. Basta recordar que el proyecto de ley que ratifica el TPP11 en Chile aún está en el Congreso y había generado una oposición considerable, sustentada en varios mitos, pero claramente ya es una iniciativa que ni siquiera Biden, el candidato demócrata, se encargara de reimpulsar. Así, estamos ante un acuerdo de libre comercio en donde ni Estados Unidos ni la Unión Europea están teniendo participación, lo que da cuenta del cambio paulatino en el eje del poder mundial.

En la medida que este desplazamiento del poder está ocurriendo, es necesario repensar la agenda de tratados que Chile debe buscar en los próximos años, ya que los TLC con EE.UU., la Unión Europea y China ya tienen cerca de una década de vigencia, sin que hayamos incluido una nueva zona relevante a considerar. Evidentemente, debemos analizar este nuevo tratado de países del Asia, invocando la cláusula de la nación más favorecida si es oportuno así como el tratamiento regulatorio otorgados a los miembros de este nuevo bloque comercial. Basta recordar que nos demoramos años en que China nos autorizase la exportación de cítricos, y solo después de largos trámites logramos exportar esos productos al gigante asiático. En general, son países muy proteccionistas, por lo cual este acuerdo es un paso significativo que debemos aprovechar.

Adicionalmente, debemos mirar con mayor atención a África, ya que es una zona con la cual tenemos poco intercambio, contadas embajadas y ningún acuerdo de libre comercio. La clase media alta de Sudáfrica consume salmón de Noruega y vino español. Deberían comprar ambos productos provenientes de Chile, pero la barrera arancelaria es sustancial, mientras que Sudáfrica tiene un TLC con la Unión Europea con lo cual no paga arancel a los productos importados desde esa zona. Si se comparan los productos libres de aranceles, no tengo duda de que los productos chilenos lograrían tomarse ese mercado. Igual cosa ocurre con Marruecos, un país moderno, que puede abrirnos la puerta norte de áfrica, mientras que Sudáfrica nos abriría la puerta sur.

La apertura de ambas puertas, Marruecos y Sudáfrica, pueden darnos acceso a una amplia zona, en donde a pesar de las dificultades iniciales podremos llegar con nuestros exitosos productos a conquistar nuevos mercados.

 

Columna de Tomás Flores, Economista de Senior, publicada en El Líbero.-