LA ORGÍA PERPETUA

A partir del 18 de octubre de 2019 Chile (especialmente sus políticos) vive en una suerte de orgía perpetua: todo es posible, no hay límites, no se respetan las reglas, se reparte todo lo que se mueva. La semana pasada ello traspasó un nuevo umbral: se propone gastar ahora los fondos para la jubilación.

No gastaré espacio en convencerlos que el proyecto aprobado en general por los diputados es malo y mucho peor que la alternativa del gobierno. Lo han dicho todos los que se tienen algún respeto a sí mismos. Sí, me interesa destacar que sus efectos serán más nocivos de lo que se ha dicho. Economistas del acuerdo de los 16 han dicho que puede aumentar la deuda pública en 18.000 millones de dólares, más que el marco fijado para gastar los próximos veinticuatro meses. Tres millones de personas podrían vaciar completamente su cuenta previsional y en promedio las personas pueden sacar el 44% de sus fondos, no el 10% como dice engañosamente el enunciado del proyecto.

Lo otro que no se ha explicado bien es el efecto que tendría sobre el valor de los fondos de pensiones. Un retiro masivo obligaría a liquidar instrumentos lo que haría caer sus precios afectando a todos los afiliados al sistema, no sólo los que retiran. Además, al abrirse la puerta al retiro de fondos se cierne gran incertidumbre sobre el mercado de capitales chilenos. ¿Cómo se financiarán los préstamos para la vivienda a veinte años, las carreteras concesionadas, las ampliaciones de aeropuertos y puertos? ¿Los bancos volverían a ser la única fuente de financiamiento para las empresas?

Algunos en la oposición, para disculparse, dicen que esto ha ocurrido porque el gobierno ha llegado tarde con su ayuda y es insuficiente. Eso es una falsedad, hay otras críticas que hacerle al gobierno, pero no esa. ¿Con qué parámetros se hace esa afirmación? ¿Cuánta y cómo debió ser la ayuda? Por de pronto sabemos que Chile es el país que proporcionalmente más ha destinado recursos de ayuda a la pandemia en la región, según información del BID. Mienten en la oposición, eso ya no tiene costo.

¿Por qué hemos llegado a esto? ¿Por qué actúan así los políticos? Porque la izquierda extrema, es el único sector político que se ha articulado después de la asonada violentista. Y ha actuado durante la pandemia en clave de octubre, como lo dijo en una columna Daniel Mansuy. Todo está dirigido a dañar políticamente al gobierno y al modelo de desarrollo, toda la destrucción posible, y todas las formas de lucha, no importa el costo.

La izquierda moderada ha sucumbido. La alternativa socialdemócrata, que tiene representación en el Congreso, se debate entre la cobardía y la delicuescencia y frente a la amenaza ninguno es capaz de votar en contra de un proyecto que perjudica tanto al país. La izquierda actúa como si no fuera a gobernar nunca más, no cuida el país ni las instituciones. Ese sólo se explica si el objetivo es una revolución.

La derecha se encuentra inerte desde el 18 de octubre. Paradojal, si constatamos que es el grupo político que tiene mayor apoyo en las encuestas. Sus dirigentes, ciegos a esa realidad, han optado por arrancar de los principios y las ideas de la derecha para sumarse a la oposición. La falta de liderazgo ya no se disimula; hay un sector de chilenos en busca de un líder.

El gobierno no lo ha sido, cae también con frecuencia en el populismo. Pero la situación es tan grave que, si no despliega todos sus recursos legales y constitucionales para detener esta ley, tendrá un triste lugar en la historia.

Columna de Luis Larraín, Presindente del Consejo de Libertad y Desarrollo, publicada en el Diario Financiero.-