Un mal impuesto, por 5 razones

Respecto a la iniciativa de aplicar un impuesto transitorio al patrimonio bruto de los más ricos del país para financiar parte de las medidas impulsadas en el contexto del Covid-19, es importante tener ciertas consideraciones.

Primero, la conveniencia de un impuesto se evalúa sobre la base de su razonabilidad y factibilidad, no a quién beneficia.

Segundo, preocupa la usual y gratuita insinuación de que las rentas sobre un cierto nivel sólo se obtienen de manera ilícita, por lo que requerirían penalización. Tercero, reconociendo los roles económicos del Estado, no se justifica cualquier tamaño de este o su ineficacia. Sobran evidencias de que nuestro gasto público presenta ineficiencias, lo que reduce su vital acción redistributiva.

Cuarto, en la recién aprobada reforma impositiva se acordó ampliamente incrementar la carga tributaria de los altos ingresos con la creación de un nuevo tramo del Impuesto Global Complementario y una sobretasa de contribuciones de bienes raíces.

Finalmente, así como Suecia, Noruega y Dinamarca tiene actualmente impuestos elevados, también vemos que países como Suiza, Italia, Japón, Corea y España, entre otros OCDE, tenían menor carga tributaria, descontando seguridad social, a igual nivel de desarrollo.

 

Carta de Macarena García, Economista Senior de Libertad y Desarrollo, publicada en El Diario Financiero.-