Pájaros de mal agüero

Chile vive sus horas más difíciles en la guerra contra el Coronavirus. En la segunda semana de mayo los contagiados diarios aumentaron hasta triplicar las cifras previas. Las autoridades habían previsto que ocurriría en la primera semana de mayo y lo que ahora nos preguntamos, con temor, es hasta cuándo continuará esta magnitud de contagios; pues ello está directamente relacionado con la capacidad del sistema de salud para atender los casos graves sin llegar al colapso. Hasta ahora la respuesta ha sido impecable, tanto que Chile tiene una de las tres tasas de letalidad más bajas del mundo, el indicador que finalmente resume la gestión de la autoridad sanitaria. Pero como el número de muertes empieza a aumentar con rezago respecto a los contagiados, no sabemos si se mantendrá esta respuesta.

Otros países ya pasaron por aquí, con situaciones dramáticas y colapso de sus sistemas. A una fecha comparable desde el inicio de la pandemia, Italia tenía 22.000 muertos y España 19.000, es decir, más de 50 veces que nosotros, pese a que sus poblaciones nos duplican o triplican. Por esos sus hospitales amontonaban cadáveres en los pasillos y sus médicos debían decidir qué paciente ocupaba un ventilador y cuál se dejaba morir. Hogares de ancianos en España fueron abandonados y la policía encontró ancianos vivos conviviendo con cadáveres. El Palacio del Hielo en Madrid, una pista de 1.800 metros cuadrados fue habilitado como morgue.

Chile se ha preparado para no sufrir lo mismo. La disponibilidad de ventiladores es la clave de la estrategia y hasta ahora el sistema resiste, pero hay muchos que quisieran, aunque cueste creerlo, que ello no ocurriera y cual pájaros de mal agüero anuncian catástrofes, cuando no las inventan. Sus aliados son el miedo, la desconfianza y la irresponsabilidad de algunos medios de comunicación, en particular en la TV, para difundir noticias falsas o alarmistas. Andan buscando muertos en los pasillos de los hospitales. Lo han denunciado y ha sido falso: en el Hospital San José, los cadáveres estaban en la Unidad de Anatomía Patológica. Recorren los hospitales para encontrar falta de ventiladores, sin éxito; pero en el mismo hospital un montaje nos hizo creer que ocurría por más de un día.

Desgraciadamente, la directiva del Colegio Médico ha obstaculizado la labor de la autoridad sanitaria. Con arrogancia su presidenta dice que no le sirve que el ministro cambie el tono, pide veladamente su salida, habla de muertos y cadáveres que están por venir.

La autoridad continúa su incansable labor para evitar muertes de chilenos; sí de eso se trata, de nuestros compatriotas y ello es demasiado serio para hacer baja política. Los pájaros de mal agüero y los carroñeros no son bienvenidos en esta hora y nos hacen recordar el refrán que dice que ave de mala ralea emporca su propio nido.

Columna de Luis Larraín, Presidente del Consejo Asesor de Libertad y Desarrollo, publicada en La Tercera.-