Una gigantesca nube de humo que se elevaba al cielo como la pluma de un volcĆ”n en erupción apareció en el centro de Santiago hace unos dĆas. Pronto llegó la televisión al lugar y descubrimos que se trataba de un incendio en un citĆ© en la comuna de Estación Central. El alcalde, Rodrigo Delgado, explicó que el origen estaba en el hacinamiento en que viven muchas familias, especialmente inmigrantes en algunos citĆ© de nuestra capital. Agregó que arrendadores inescrupulosos subarriendan habitaciones, precariamente construidas a familias que no tienen alternativas mejores porque su condición de inmigrantes ilegales no les permite firmar un arriendo que sea exigible a la otra parte. Consultado por la razón del municipio para no fiscalizar esas construcciones ilegales respondió que rea muy difĆcil porque al realizarse al interior de los citĆ© eran difĆciles de fiscalizar.
Hace algunas semanas, en los primeros intentos por controlar la pandemia se vivieron situaciones complejas con grupos de inmigrantes de nacionalidad haitiana que se oponĆan al control epidemiológico que la autoridad sanitaria intentaba realizar para aislar a los contagiados y sus contactos. En la comuna de Quilicura hubo actitudes xenófobas de algunos vecinos contra inmigrantes, por el temor a que se estuviera expandiendo el virus en esas comunidades.
El hacinamiento es indudablemente un factor de expansión del virus y tambiĆ©n de situaciones peligrosas como incendios. La inmigración ilegal que se produjo durante el gobierno anterior fue explosiva, hubo aƱos en que mĆ”s de 400.000 extranjeros, principalmente venezolanos y haitianos entraron al paĆs como turistas, sin que nuestro paĆs ejerciera ningĆŗn control sobre ellos. Esas personas fueron bien acogidas por nuestros sistemas pĆŗblicos de educación y salud, pero en materia de vivienda no ocurrió lo mismo. El mercado laboral, en medio de una economĆa que se trancaba (el paĆs crecĆa lo mismo que la población) tampoco fue capaz de ofrecer empleos a todos ellos. El estallido de violencia a partir del 18 de octubre y ahora la pandemia han venido a agravar esta situación.
Quiero dejar claro que soy de la opinión que Chile es un paĆs que debe seguir recibiendo inmigrantes. Nuestro exiguo aumento de la natalidad, y las condiciones de vida que nuestro paĆs puede ofrecer en tiempos mĆ”s normales continuarĆ”n atrayendo inmigrantes, especialmente de paĆses de AmĆ©rica Latina. Los inmigrantes pueden traer beneficios a Chile; en lo económico donde si son formales pagan impuestos; en lo educacional donde muchas comunidades migrantes tienen mayor nivel que el promedio de los chilenos; en lo cultural donde lo artĆstico y lo gastronómico enriquecen a nuestro paĆs; e incluso en lo deportivo. Pero todos estos beneficios estĆ”n asociados a un inmigrante legal, documentado, que ademĆ”s de cumplir con nuestras leyes estĆ” protegido de abusos en lo laboral o en el arrendamiento de viviendas.
Para mi continĆŗa siendo un enigma la irresponsable conducta del gobierno de la presidente Bachelet en esta materia: hay teorĆas conspirativas que apuntan a trĆ”fico de inmigrantes e incluso a razones ideológicos. Pero para ser prĆ”cticos, lo que ahora necesitamos es resolver esas situaciones.
El gobierno del presidente PiƱera ha hecho una muy buena labor en este campo. En primer lugar, con el esfuerzo por identificar y documentar a los inmigrantes, mejorando asĆ su acceso a programas de ayuda y su inserción en la comunidad. Pero falta algo: que el Congreso apruebe el proyecto de ley que se ha presentado y que, entre otras cosas, establece el tipo de visas con que deben ingresar los inmigrantes a Chile. Se terminarĆa con los inmigrantes que vienen a trabajar, disfrazados de turistas, para establecer categorĆas migratorias, que estarĆan ligadas a la situación laboral y a tiempos de permanencias. Con su aprobación, Chile tendrĆa una migración regulada y sustentable, acorde a las posibilidades de acoger población extranjera que quiera instalarse de manera permanente en el paĆs.
Pero a veces la ideologĆa puede mĆ”s que la razón. Indicaciones de parlamentarios de izquierda pretenden impedir que Chile ejerza soberanamente su derecho a aceptar población migrante, estableciendo categorĆas, consolidando asĆ el modelo de āturistasā que vienen a trabajar, que tendrĆan despuĆ©s un plazo para regularizar su situación. Esa es la vĆa perfecta para tener una inmigración desbordada. Se intenta tambiĆ©n confundir la situación de un inmigrante con la de un refugiado, que segĆŗn tratados internacionales tiene derecho a permanecer en Chile.
SerĆa lamentable que el Congreso inutilizara el intento del gobierno de permitir en Chile una migración sustentable. Si ello llegara a ocurrir, podemos esperar mĆ”s hacinamiento, mĆ”s dificultades para controlar la pandemia y en definitiva mĆ”s xenofobia en nuestro paĆs.
Ā Columna de Luis LarraĆn, Presidente del Consejo Asesor de Libertad y Desarrollo, publicada en El LĆbero.-Ā