Restricción a la entrega de información en educación

Aproximadamente un 10% de los establecimientos escolares del país son cada año clasificados en categoría de desempeño insuficiente por la Agencia de Calidad de la Educación.

Mientras algunos de ellos se mueven entre ésta y la categoría que le antecede, hay 218 que llevan tres años consecutivos en este nivel. Se trata de escuelas que exhiben un peor clima escolar y menor motivación académica que el promedio nacional, y donde un porcentaje significativo de sus alumnos no alcanza los estándares de aprendizaje mínimo que establece el currículo nacional.

Niños que sistemáticamente pasan de curso sin poder leer o que no manejan operaciones matemáticas básicas, carencias que, de no corregirse, con el tiempo irán limitando su desarrollo en el resto de los ámbitos y su correcto desenvolvimiento en un mundo complejo.

¿Tienen derecho las familias a saber cuáles son estas escuelas y a conocer las alternativas que existen en sus barrios para poder entregar a sus hijos mejores oportunidades educativas? Un grupo de senadores cree que no. Los mismos que hace algunos años estuvieron de acuerdo con retrasar la publicación de la clasificación de escuelas por parte de la Agencia, recientemente aprobaron la idea de legislar un proyecto que restringe la difusión de los resultados del Simce. Ello, con la finalidad de evitar la mala utilización de los datos por parte de las familias, así como la estigmatización de las escuelas que exhiben un bajo desempeño.

No puedo estar más en desacuerdo con esta iniciativa. En lugar de legislar para "proteger" a los ciudadanos de su supuesta incapacidad para entender la información proporcionada, sería más conveniente discutir de qué manera facilitarles la comprensión integral de ésta. Se requiere avanzar en reducir los costos de acceso a la información y no crear nuevas barreras, sacándole así más provecho a los recursos que el Estado invierte en esta materia. Y en cuanto a la posible estigmatización, más me preocupa la que podrían sufrir los estudiantes de estas escuelas en el futuro si es que no se revierte hoy su mal desempeño.

Esconder los malos resultados solo llevará a evadir el problema, cuando lo que se requiere es enfrentarlo con determinación.

Adicionalmente, es importante tener en consideración que el proyecto de los senadores afecta especialmente el buen funcionamiento del nuevo Sistema de Admisión Escolar que ellos mismos han impulsado, pues éste requiere precisamente que los postulantes dispongan de suficiente información sobre cada una de sus alternativas de elección. Solo así podrán ponderar sus cualidades con el debido contexto y encontrar la escuela de su preferencia. Es hora de que los legisladores abandonen la desconfianza y dejen de pretender que podrán tomar mejores decisiones que las propias familias. Y ello solo se logrará en la medida en que se comprometan con la difusión de más y mejor información.

 

Columna de María Paz Arzola, Coordinadora del Programa Social, publicada en La Tercera.-