BYPASS A LAS URGENCIAS LEGISLATIVAS

Como una forma de zanjar la polémica entre el gobierno y el Congreso respecto del impulso a la iniciativa sobre matrimonio igualitario, el senador Felipe Harboe, presidente de la Comisión de Constitución del Senado, señaló a un medio de comunicación que iba a "saltarse las urgencias del gobierno" y poner en tramitación el proyecto. Para dejarlo claro, saltarse las urgencias es saltarse lo que dispone la Constitución y la ley que señalan que corresponde al Presidente de la República hacer presente las urgencias al Parlamento, debiendo éste respetarlas y tramitar con prioridad tales proyectos.

En esa Comisión hay diversos proyectos con urgencia, calificada de simple o suma, como la iniciativa sobre carrera funcionaria de Gendarmería, la ley corta antiterrorismo, el TPP11, entre otras.

Felipe Harboe tiene una desatacada trayectoria política y es un senador serio, por lo que esto de andarse "saltando" la ley no solo aparece inexplicable ante los ciudadanos que debemos cumplir la ley siempre, nos guste o no, nos implique costos o no, sino que, además, aparece reñida con su trayectoria y con su rol de presidente de Comisión que debe cuidar y velar, en esa instancia, por la observancia de la Constitución, las leyes y el reglamento del Senado.

A propósito de la reforma al proceso legislativo, tengamos una discusión seria sobre cómo debiera ser el uso racional de las urgencias, su cúmulo, si han de haber sanciones por no respetarlas, en aras de un proceso eficiente y de la necesaria armonía entre los poderes colegisladores. Pero lo que no podemos permitirnos, como país, es hacer como si las leyes no existieran, y menos aún, que las autoridades anden "saltándoselas", para mostrar su molestia respecto de los dichos de alguna otra autoridad. Hagamos ver nuestras discrepancias con apego a la institucionalidad, ¿es lo mínimo no?

Carta al Director de  Natalia González, Subdirectora de Asuntos Jurídicos y Legislativos, publicada en La Tercera.-