¿No+Migrantes?

Grupos ciudadanos solicitaron a la Intendencia autorización para una marcha contra la inmigración. Ellos alegan que era contra la inmigración ilegal, pero como el gobierno ha puesto término a ésta con medidas administrativas y un proyecto de ley que se tramita en el Congreso, hay razones para pensar que la convocatoria era más amplia, una suerte de “No+Migrantes”.

Se esgrimen variados argumentos contra la inmigración: que quitan empleos a los chilenos; que llenan los consultorios de salud y las escuelas en desmedro de los chilenos, que aumentan la criminalidad, etc.

La mayoría de ellos no tiene fundamento. Si obtienen trabajos que antes tenían los chilenos es porque están dispuestos a realizar aquellos que los nacionales no, o los realizan mejor o están dispuestos a cobrar menos; si bien ocupan servicios sociales, también pagan impuestos y las estimaciones iniciales dicen que el pago excede a los gastos. Su aporte a la sociedad es variado: tienen en promedio mejor nivel educacional que los chilenos, participan más en la fuerza de trabajo, tienen tasas de criminalidad menores a los chilenos. En resumen, la mayoría de las supuestas calamidades que traerían los migrantes son fake news y lo que realmente es importante de cautelar, la gradualidad de los flujos migratorios para evitar crisis humanitarias y sobrecarga al mercado laboral, está siendo bien abordado. ¿Para qué marchar entonces? Uno tiene derecho a pensar que hay sentimientos racistas o xenófobos tras la convocatoria: sentimientos que no son monopolio de los chilenos desgraciadamente.

¿Significa eso que debiera prohibirse la marcha?

No en mi opinión. Una democracia debiera tolerar la expresión de ideas que no gusten a la mayoría e incluso que le repugnen, siempre que se cumplan ciertos requisitos de seguridad en la manifestación que no consta se fueran a transgredir.

¿Pero no dije acaso que la mayoría de las razones que esgrimen son falsedades? Cierto, tal como las del movimiento No+AFP, que dicen que nuestros fondos de pensiones son mal administrados, por instituciones que cobran caro y donde no hay competencia; todas afirmaciones comprobadamente falsas. Sin embargo, a nadie se le ocurriría prohibir una marcha de No+AFP.

Quienes creemos que nuestro país ha sido construido sobre la base de acuerdos virtuosos que están siendo hoy amenazados por el populismo tenemos el deber de derrotar esas expresiones con la fuerza de la razón, no de las prohibiciones. Aquel que cree que es pobre porque otro es rico es el candidato ideal a creer que está mal porque un inmigrante le quita oportunidades. Eso es lo que logra el populismo.

El historiador Niall Ferguson, en una visita hace tres años, dijo que al parecer Chile estaba ejerciendo su derecho a equivocarse al referirse a las reformas de Bachelet. Esperemos que la derecha chilena no se equivoque abrazando el populismo antimigratorio. Pero prohibir las marchas no es el camino.

 

Columna de Luis Larraín, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, en La Tercera.-