Jornada Laboral: malas decisiones económicas y políticas

La decisión del gobierno del Presidente Piñera de modificar su proyecto de flexibilidad en la jornada laboral para transformarlo en uno de reducción de la jornada, con flexibilidad, es equivocada y lamentable, tanto desde el punto de vista económico como desde la perspectiva política.

El motivo tras esta decisión parece ser el apoyo popular que había alcanzado una moción – inconstitucional - de la diputada comunista Camila Vallejos que rebajaba la jornada laboral desde 45 horas semanales a 40. No podemos pensar de otra manera, ya que la iniciativa de flexibilidad que había enviado el gobierno hace ya bastante tiempo NO contenía una rebaja obligatoria en el número de horas de jornada laboral promedio y hasta 24 horas antes del anuncio, el gobierno argumentaba en favor de su propuesta y contra la rebaja de horas postulada por la diputada Vallejos.

La medida es inconveniente desde el punto de vista económico. El país se encuentra en un momento de desaceleración de la actividad que pone en dudas la meta de crecimiento del gobierno de 3%, ya modesta en relación a lo que ofreció al país. El mercado laboral no ha sido capaz de crear los empleos necesarios para absorber el flujo de inmigrantes y al mismo tiempo aumentar las remuneraciones reales y el empleo, de manera de reactivar la demanda agregada. En una circunstancia como esa, resulta evidente que aprobar una ley para trabajar menos horas es un despropósito. De partida, en la versión de rebaja a 40 horas, significa disminuir las remuneraciones de los asalariados en promedio en 11% como lo han señalado los economistas más respetados de nuestro país. También implica un aumento de costo para las empresas, porque aún si lograran traspasar a menores salarios toda la disminución de horas trabajadas, hay también maquinarias que en el sector industrial funcionarán durante menos horas a la semana, cajas que no tendrán operarias en el sector retail y menos ventas por el menor poder adquisitivo de los trabajadores. Las dificultades para reactivar la economía se acrecentarán con este nuevo shock negativo a las expectativas económicas que significa la decisión del gobierno.

La medida es contraproducente desde el punto de vista político, porque significa validar propuestas populistas de la izquierda que proponen soluciones facilistas para nuestros problemas en lugar del camino del esfuerzo y el mérito que postula la centroderecha. Es en ese sentido concederle un triunfo a la izquierda. No hay duda que la diputada Vallejos es quien sale ganado políticamente en este episodio, cualquiera sea el desenlace de la tramitación de los proyectos en discusión. Se ha echado a andar con esta decisión una máquina de producción de proyectos populistas, ya que la realidad política está mostrando que es rentable políticamente hacerlo. Se premia también el comportamiento detestable de parlamentarios oficialistas que prefieren ganar alguna notoriedad o unos votos que defender las ideas del sector político por el que fueron elegidos; y se castiga al mismo tiempo a aquellos parlamentarios que permanecen fieles a las ideas del programa de gobierno, hasta que el propio Ejecutivo les quita el piso cediendo frente a los números de una encuesta.

Es lamentable que el equipo político del gobierno no sea capaz de ver estas realidades, obnubilado por las encuestas. Es igualmente decepcionante que el equipo económico del gobierno no tenga la fuerza para hacer ver que estas medidas ahondan la brecha entre las razones por las que el país eligió Presidente a Sebastián Piñera con una clara mayoría y las que tiene ahora para quitarle su apoyo, decepcionado por sus malos resultados económicos.

 

Columna de Luis Larraín, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, publicada en el Líbero.-