Parlamentarismo impropio

El Presidente Piñera llamó en su cuenta del 1 de junio a un acuerdo nacional para el mejor funcionamiento de las instituciones en el país, últimamente cuestionadas por la ciudadanía. Y mientras el Ministro Andrés Chadwick, mandatado para esta tarea, se reunía con el Presidente de la Corte Suprema Haroldo Brito y con el Contralor Jorge Bermúdez, reuniones a las que seguirían las que sostendría con los presidentes del Senado, la Cámara de Diputados y los partidos políticos, la comisión de salud de la Cámara Alta en la tramitación de proyectos muy relevantes para el país incurría en comportamientos reprobables.

La mayoría opositora en dicha comisión se negó, durante dos días, a discutir el proyecto de ley de reforma a las Isapres. Este proyecto es parte de una reforma integral a la salud. La razón esgrimida por los senadores de oposición para negarse a avanzar en la discusión de esta reforma es una discrepancia de forma que tienen en la tramitación de la ley del cáncer. No estaban conformes con que la ley mandatara al Presidente para en un plazo acotado disponer de los recursos necesarios para poner en práctica los beneficios en la ley del cáncer, y exigían que la ley señalara en su texto los fondos para este objeto.

Vale decir los senadores de la oposición en la comisión de salud sometieron a sus colegas y al gobierno a una extorsión para lograr sus objetivos en relación a otra ley. No importa aquí el mérito de esa ley; el fin no justifica los medios.

Este comportamiento impropio amenaza con convertirse en un procedimiento habitual en la oposición. Otra iniciativa de gran interés para el gobierno y la ciudadanía, la modernización tributaria, ha sufrido una tramitación lenta y plagada de incidentes. Sin que ello haya formado parte de un acuerdo para aprobar la idea de legislar, como ocurrió en el caso de la reforma de pensiones, diputados de oposición han declarado que no apoyarán la integración en el pago de los tributos, que constituye el corazón del proyecto. A mayor abundamiento y sin que lo anterior se haya resuelto, la mayoría opositora en la comisión de Hacienda de la Cámara ha rechazado cambios a las cláusulas anti elusión, otro de los aspectos fundamentales del proyecto.

En proyectos de ley de iniciativa presidencial, la oposición no puede pretender desfigurarlos hasta transformarlos en leyes que contrarían el espíritu de las iniciativas originales. Hacerlo puede calificarse de parlamentarismo impropio. Esto debiera llevar al gobierno a poner el énfasis en medidas administrativas que no requieren ley, como lo han sugerido ya varios políticos del sector. Como quedó de manifiesto en la cuenta pública, el gobierno tiene gran número de iniciativas y proyectos tanto en el ámbito nacional como el internacional. Acelerar inversiones en infraestructura por US$1.400 millones es un buen comienzo.

 

Columna de Luis Larraín, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, publicada en La Tercera.-