El Ente

Un ente es una cosa o ser que tiene existencia real o imaginaria. Buena definición para nuestro propósito de ilustrar la discusión sobre la reforma de pensiones. La creación del ente se hizo necesaria por la existencia de un veto a la posibilidad que las AFP administren más recursos de nuestro sistema de pensiones. Un grupo de audaces denominado No+AFP instaló en la opinión pública el veto a las Administradoras de Fondos de Pensiones culpándolas del bajo nivel de las pensiones. Cualquier economista que tenga un poco de respeto por su condición de tal sabe que esa es una acusación falsa. Las AFP han sido buenas administradoras, la rentabilidad de su gestión alimenta cerca del 60% de los fondos en la cuenta de quienes cotizan regularmente. La rentabilidad acumulada de 8,6% anual promedio es muy buena, crisis de Wall Street de por medio y si consideramos el riesgo de las inversiones de las AFP. El problema de las bajas pensiones está en otra parte; fundamentalmente un mercado laboral que no ha sido capaz de sostener cotizaciones regularmente y una tasa de cotización muy baja para los parámetros demográficos de Chile.

Pero sabemos que en nuestro país es posible instalar cuestiones falsas. Los matinales de la TV y personajes como Rafael Garay son claves para lograrlo. Con eso contó No+AFP. Lo que no pudieron lograr, eso sí, fue diseñar una alternativa para conducir nuestro sistema de pensiones sin AFP. Trece de catorce comisionados por Michelle Bachelet descartaron un sistema de reparto. Así, No+AFP se transformó en “ni un peso más para las AFP”, pues nadie estuvo dispuesto a avalar una restricción que hacía imposible una reforma seria. “Ni un peso más para las AFP” dio origen al ente.

Como es claro que hay que aumentar la tasa de cotización, había que diseñar una cosa o ser que administrara la cotización adicional. El primer intento lo hizo Rodrigo Valdés en las postrimerías del gobierno de Michelle Bachelet con el CAC, que gestionaría una cotización adicional de 5%, parte de la cual iba a reparto intergeneracional. El proyecto no prosperó, y ahora este gobierno, el de Piñera, tiene su propia versión del ente.

Es triste que en nuestro país haya que diseñar una política pública a partir de una mentira. Es mentira que el bajo nivel de las pensiones sea responsabilidad de las AFP, difícilmente pudieran haberlo hecho mejor. Por eso el ente, cosa o ser real o ficticia, nace a partir de algo que es ficticio. Como era fácil prever, el diseño del ente tiene muchas complejidades, entre ellas el pago innecesario de comisiones adicionales y la restricción de la libertad de los cotizantes.

Como alternativa algunos han sugerido, Rodrigo Valdés entre ellos, que una opción es que si la gente desea decidir sobre su ahorro previsional se autorice la creación de una AFP estatal y que los cotizantes decidan. Parece mejor idea que el ente.

Columna de Luis Larraín, Director Ejecutivo de LyD, publicada en La Tercera.-