La Cámara de Diputados, con 84 votos a favor y 64 en contra aprobĂł la idea de legislar en la reforma de pensiones. Es oportuno discutir acerca de los lĂmites de la negociaciĂłn polĂtica. La minorĂa que tiene el gobierno en el Congreso lo obliga a negociar con la oposiciĂłn si quiere ver sus proyectos convertidos en ley. La pregunta relevante pasa a ser: Âżcuál es el lĂmite que debe poner el Ejecutivo a la negociaciĂłn, dĂłnde sitĂşa la lĂnea roja más allá de la cual no está dispuesto a transitar?
En la oposiciĂłn, en un rĂ©gimen presidencial donde tu adversario polĂtico ha recibido el mandato popular para gobernar no puedes pretender desde el Congreso administrar el paĂs. Ello porque no tienes las potestades para conducir el gobierno de manera coherente ni tampoco un mando Ăşnico. Tienes, sin embargo, mayorĂa legislativa y legĂtimamente puedes ejercerla. En un ambiente de buena fe, debieras usar esa mayorĂa para impedir que el gobierno apruebe una polĂtica que a tu juicio es claramente perjudicial para la poblaciĂłn. No podrĂas pretender, en cambio, que el gobierno avance contra su voluntad en una direcciĂłn que violenta sus principios. La realizaciĂłn de reformas estructurales profundas, en consecuencia, debiera dejarse para la oportunidad en que detentes el poder Ejecutivo.
Si la oposiciĂłn va más allá, incurrirĂa en un parlamentarismo impropio y serĂa imposible asegurar la coherencia regulatoria de la conducciĂłn del gobierno con reformas contradictorias con el resto de los preceptos que guĂan la conducciĂłn del paĂs. Pero sĂ tiene derecho a poner lĂmites, negándose por ejemplo a modificar una legislaciĂłn en determinada direcciĂłn por considerar que es dañina.
Buena fe, deferencia a los organismos tĂ©cnicos y coherencia regulatoria debieran estar presentes en la actuaciĂłn de gobierno y oposiciĂłn durante la tramitaciĂłn legislativa de un proyecto, especialmente si Ă©ste regula una polĂtica pĂşblica de alto impacto en el bienestar de la poblaciĂłn. No mucho de eso estuvo presente entre quienes rechazaron la idea de legislar dando un espectáculo lamentable en la Cámara con consignas y gritos.
El gobierno, como en otros temas, ha debido moverse por una delgada lĂnea roja para lograr los votos. La informaciĂłn no ha sido clara ya que algunos interpretaron que el Ejecutivo se comprometiĂł a que el 4% adicional de cotizaciĂłn serĂa obligatoriamente administrado por una entidad estatal. Eso no es efectivo. Lo que se conversĂł es que un ente pĂşblico participarĂa en la decisiĂłn de administraciĂłn de esos fondos, en una modalidad a estudiar que podrĂa ser una licitaciĂłn. Es inadmisible y va contra todos los postulados del sistema, que un organismo estatal administre los fondos del 4% en forma monopĂłlica, sin siquiera consultar al trabajador. El gobierno debiera clarificarlo.
Columna de Luis LarraĂn, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, publicada en La Tercera.-Â