Las tareas del Profesor Fukuyama

Tuve la suerte de ser invitado a los Diálogos en La Moneda, donde expusieron el profesor de la Universidad de Stanford Francis Fukuyama y el Presidente Piñera y luego compartir un almuerzo con ellos y un reducido grupo de académicos donde tuvimos la posibilidad de profundizar algunos de los temas que investiga uno de los intelectuales más importantes de la actualidad. Además de contestar preguntas acerca de su trabajo seminal “El fin de la historia y el último hombre”, el profesor se refirió a la vigencia de esas ideas publicadas en 1989 y a la realidad de hoy, con el marco conceptual de su último libro llamado “Identidad”.

Recordemos que la tesis central de “El fin de la historia…” es que dos ideas se habían impuesto en el mundo: la democracia liberal como sistema de gobierno y el capitalismo como sistema económico. Esto, fue dicho pocos meses antes de la caída del muro de Berlín, una de las razones que explica el éxito fulminante del trabajo de Fukuyama no sólo en la academia sino en la opinión pública. Hoy día, el celebrado Cientista Político estadounidense aclara que la expresión “fin de la historia” se refiere más bien a la “finalidad” de ésta, que a su “término”. Consultado sobre la vigencia de estas ideas, el profesor nos deja un par de tareas.

Mencionando específicamente a Chile como un país que ha sido exitoso en transitar hacia una sociedad democrática y de libre mercado, señala que naciones como la nuestra tienen que ser capaces de demostrar que el Estado y las instituciones pueden fortalecerse suficientemente para responder a las demandas de la población, que son cada día más exigentes, y evitar así algunas de las consecuencias indeseables que pueden tener las tendencias identitarias y populistas que han aparecido en el mundo y que hoy día predominan en Estados Unidos en las políticas de Donald Trump y también en varios países de Europa entre los que mencionó a Hungría e Italia y Latinoamérica, donde señaló a Brasil y México.

Acerca de las razones que han llevado a la situación actual que favorece la proliferación de ideas populistas e identitarias, Fukuyama mencionó el malestar contra las elites, que fue alimentada por la crisis financiera de Wall Street el año 2008; pero también señaló como un factor muy importantemente las migraciones. Él mismo, nacido en Estados Unidos e hijo de inmigrantes, es un abierto partidario de la inmigración, pero reconoce que los flujos migratorios que se han visto en los últimos años han dado origen a posiciones “identitarias” muy fuertes en diversos países y muy especialmente en las clases medias, que sienten amenazadas sus fuentes de trabajo y también de alguna manera su cultura.

Esta última constatación, porque no es otra cosa, me parece especialmente relevante para entender los fenómenos identitarios y el populismo y comprender que, pese a que tienen elementos negativos para el progreso de la humanidad pues muchas veces se basan en mitos o derechamente en falsedades y por lo tanto no ayudan a resolver los problemas que vivimos, debemos convivir con ellos. A mi juicio eso no significa ser condescendientes con el populismo. Creo que en cada oportunidad que tengamos de denunciar sus errores debemos hacerlo, pero al mismo tiempo tenemos que ser capaces de entender por qué surgen esas ideas y por qué mucha gente las apoya.

Fukuyama es un hombre muy inteligente, y lo revela en su conversación aun cuando lo hace con una sorprendente humildad. Por lo mismo, sabiendo dónde y con quiénes estaba en nuestro encuentro del día martes, nos plantea como desafío el que el populismo, que en nuestra región y el mundo tradicionalmente ha sido utilizado por la izquierda, tiene hoy día una expresión en la derecha que él sitúa en Estados Unidos, en Brasil y en varias naciones europeas. Este desafío incluye el hecho que las clases medias son fuerzas políticas muy relevantes en nuestros países y sus demandas podrían llevar a posturas populistas.

Como se puede ver, difíciles las tareas que nos dejó el profesor Fukuyama.

Columna de Luis Larraín, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, publicada en El Líbero.-