¿Transar o Claudicar?

El gobierno del Presidente Piñera se encuentra en una disyuntiva. Las negociaciones con la oposición sobre el proyecto de modernización tributaria han llegado a un punto en que mayores cesiones del ministro de Hacienda pueden desfigurar el proyecto original y frustrar sus objetivos de aumentar la inversión y el crecimiento. Algo similar sucede con la reforma de pensiones, en que la oposición ha planteado dividir el proyecto en dos para aprobar la idea de legislar solamente en el aumento de beneficios del pilar solidario, dejando de lado todo el resto de la iniciativa que apunta a aumentar el ahorro privado.

Así las cosas, el gobierno debe decidir hasta adonde puede negociar, cuál es su límite. No soy de los que creen que no se debe transar. Si bien me inscribo en la derecha, entiendo que el Presidente Piñera dirige un gobierno de centro derecha, que para conformar mayorías en la población y para la aprobación de leyes en el Congreso, debe ceder en ciertas materias. Así, habrá que convenir algunas cuestiones que hagan más aceptables los proyectos para los opositores moderados y reprocharle eso al gobierno me parece una crítica fácil e injusta. Sin embargo, cuando una cesión traiciona el objetivo original ya es otra cosa.

En la modernización tributaria, por ejemplo, aumentar la carga tributaria sería uno de esos casos. Como el gobierno inexplicablemente renunció a proponer una rebaja a la tasa de impuesto de primera categoría, como lo establecía su programa, si ahora incluye nuevos tributos que terminan aumentando la recaudación y carga tributaria no se logrará el objetivo de fomentar la inversión y el crecimiento.

En la reforma de pensiones ocurre otro tanto si se cede a la petición de separar el proyecto en dos y sólo aprobar la idea de legislar un aumento en las pensiones solidarias. Ello porque técnicamente el pilar solidario está construido sobre la base del aporte previsional solidario, que depende de cuánto ahorro privado tenga la persona; de modo que el monto en que habría que aumentar el pilar solidario queda indeterminado si no se aprueba la legislación que incrementa la cotización.

Hay un test muy útil para determinar si en el proceso de negociación llegamos a una transacción o derechamente a una claudicación. Cuando el oficialismo empieza a justificar como buenos los cambios que hace por petición de la oposición, estamos claramente ante una claudicación pues nos estamos sumando a las posiciones del adversario. Si el gobierno cree que, aún con las cesiones que hace, el proyecto sigue siendo conveniente, debiera admitir que éste no logra completamente sus objetivos porque algunos se han debido dejar de lado para llegar a un acuerdo. No siempre se puede ganar. Es más: a veces se gana perdiendo.

Columna de Luis Larraín, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, publicada en La Tercera.-