Evo el náufrago

No aceptan su burda maniobra para ser elegido por cuarta vez. Evo es tramposo, todos lo saben.

Evo Morales naufragó en el océano Pacífico el 2 de octubre recién pasado. Entonces, la Corte de La Haya rechazó su pretensión sobre territorio chileno. Ahora lo hunden los bolivianos.

Antes pretendió ignorar el Tratado de Límites de 1904 y, colgándose del Pacto de Bogotá, sostuvo con artimañas que Chile estaba obligado a negociar para ceder soberanía a Bolivia. Perdió. Ahora, para desconocer el plebiscito que impide su reelección, invoca otro artificio, el Pacto de San José. Sostiene que el referendo, y la voluntad de la mayoría de los bolivianos, no pueden afectar su derecho humano a ser candidato.

Los derechos humanos y Morales pretenden dar para todo.

Evo está solo. Su pueblo lo abandonó. Los bolivianos protestan, paralizan al país y no aceptan su gobierno vitalicio. Sobre el 80% de los ciudadanos encuestados así lo manifiestan. Tampoco cuenta en Sudamérica con gobiernos aliados, salvo el de Nicolás Maduro. Están fuera del poder, presos, prófugos o enjuiciados, los Kirchner, Correa, Lula, Dilma y los Castro. Todo indica que el Presidente boliviano está abandonado, tiene sus meses contados y no sobrevivirá al colapso del populismo que dominó a la región desde comienzos de este siglo.

El indiscutido legado de Evo, haber estabilizado a Bolivia, se derrumba. La economía boliviana se ha deteriorado gravemente. Después de respetables excedentes presupuestarios, gratuidades y subsidios han desencadenado, en los últimos cinco años, un déficit fiscal cercano al 4% del PIB boliviano; la deuda del gobierno se ha incrementado exageradamente y las reservas del Banco Central han caído significativamente: se anticipa una inevitable crisis de pagos externos.

Dentro de 2019 Bolivia deberá celebrar la negociación más importante para su futuro. Se vence el contrato por 20 años de suministro de la mayor parte de su gasa Brasil. Constituye el grueso de las exportaciones de Bolivia. Los desacuerdos en este contrato antes se resolvieron amigablemente con Lula. Esta vez estará Jair Bolsonaro al otro lado de la mesa. El Financial Times afirma que esta negociación, en términos latinoamericanos, podría equivaler a la de Trump con el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un. 

Columna de Hernán Felipe Errázuriz, Consejero de Libertad y Desarrollo, publicada en El Mercurio.-