La Reforma de Pensiones

La reforma al sistema de pensiones presentada por el Presidente Sebastián Piñera representa el esfuerzo más serio e integral para modificar y actualizar un esquema diseñado en 1980. De entre las múltiples reformas que ha tenido el sistema, quizás las más importantes fueron la creación de los multifondos, en el 2002 durante la Presidencia de Ricardo Lagos, y la del Pilar Solidario, en el 2008 en el gobierno de Michelle Bachelet. La de los multifondos introdujo mayor sofisticación al manejo de las inversiones y más alternativas para los afiliados; la del pilar solidario, en cambio formalizó y aumentó el apoyo del Estado a los afiliados de menores ingresos, consolidando el carácter mixto del sistema.

Ninguna de ellas, sin embargo, se hizo cargo cabalmente de factores que desde hace años vienen determinando la obtención de pensiones muy por debajo de las expectativas de los trabajadores. Una de ellas es el cambio de las expectativas de vida en Chile y el mundo (los chilenos viven hoy diez años más), que determina que deba financiarse un período pasivo más largo a un número cada vez mayor de personas. Otro es el cambio en las tasas de interés que están disminuyendo la rentabilidad de las inversiones por debajo de los excelentes retornos obtenidos en el pasado. Un tercer elemento es la acumulación de lagunas previsionales como consecuencia de un mercado laboral poco dinámico. A ellos se agrega una noticia positiva, que impacta negativamente en las expectativas: los chilenos han experimentado en estos años importantes alzas en sus remuneraciones, de manera que cuando comparan la pensión producto de cotizaciones de años anteriores con la remuneración actual, la consideran muy baja (tasa de reemplazo insuficiente). Mientras todas estas cosas sucedían, durante 30 años la tasa de cotización permaneció en 10% (la promedio de la OCDE es 19%) y las edades de jubilación no variaron.

Para resolver este problema debía actuarse sobre dos elementos: las pensiones en curso y el ahorro previsional. Mejorar las pensiones actuales permitía afrontar la difícil situación que viven muchos jubilados. Para los cotizantes, es importante además aumentar el ahorro previsional, de modo que el sistema sea sustentable en el largo plazo y no dependa de manera tan relevante del apoyo fiscal. A continuación se resumen los elementos centrales del proyecto.

La manera que eligió el gobierno para mejorar las pensiones en curso fue aumentar los beneficios del pilar solidario a 1,5 millones de personas y además apoyar a personas de clase media, mujeres y otros trabajadores, cerca de 500 mil personas, que hoy día no reciben ayuda estatal. La Pensión Básica Solidaria aumenta un 10% de $107 mil a 118 mil y volverá a aumentar a los 70 años, 75 años, 80 años y 85 años. El Aporte Previsional Solidario, que se entrega a personas entre 107 mil y 317 mil pesos, aumentará del orden de 15%.

Para personas que tienen pensiones sobre 317 mil pesos e inferiores a 690 mil pesos, que hoy no reciben ayuda pese a tener tasas de reemplazo bajas pues no están en el pilar solidario, habrá también una ayuda estatal si tienen más de 16 años de cotización las mujeres y más de 22 años los hombres. Por ejemplo un jubilado hombre con una pensión de 400.000 pesos que cumpla los requisitos recibirá un Aporte Adicional Clase Media de 27 mil pesos mensuales. Una mujer con una pensión de 350 mil pesos recibirá también 27 mil pesos adicionales, y otros 8 mil por el hecho de ser mujer (Aporte Adicional Mujer).

Por último los trabajadores que opten por extender voluntariamente su vida laboral verán incrementado su Aporte Clase Media en un 50% por cada año que decidan postergar la jubilación y podrán disponer libremente de parte de este mayor ahorro voluntario.

El segundo punto a atacar por la reforma es el ahorro previsional. Para aumentar el ahorro de los trabajadores se incrementa la cotización, gradualmente en 9 años, en 4 puntos porcentuales con cargo al empleador. El aporte irá directamente a la cuenta del trabajador quién podrá decidir si es administrada por una AFP o se adscribe a un nuevo régimen de inversiones que tendrá más flexibilidad, planes distintos, compromisos de permanencia y será remunerado con una comisión sobre el saldo administrado. Podrán participar en este régimen administradoras de giro único formado por Compañías de Seguros, Administradoras Generales de Fondos, Cajas de Compensación y otros. Se incluyen otras medidas para aumentar la competencia en la industria de las AFP.

Un último punto a destacar en este análisis es la creación de un seguro de dependencia severa, financiado con una cotización del empleador de 0,2 puntos que permitirá acceder a un apoyo financiero mínimo de 82 mil al mes a quienes estén en esta condición. Este seguro solidario será complementado con un Subsidio de Dependencia para quienes sin cumplir todos los requisitos para acceder a la prestación del seguro, se encuentren en el 40% más pobre.

Estos son los elementos fundamentales de una reforma que ataca integralmente el tema de las pensiones. Sus costos están dentro de los presupuestos del programa de gobierno de Sebastián Piñera y sus contenidos se ciñen a él. Ya veremos cómo progresa su discusión pública y tramitación.

Columna de Luis Larraín, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, publicada en El Líbero.-