¿Quién va a liderar la Oposición?

Los inicios del gobierno de Sebastián Piñera encontraron una oposición desarticulada y derrotada. La lógica que prevaleció entonces, fue la del que gritaba más fuerte. Los sectores más a la izquierda, el Partido Comunista y el Frente Amplio, encabezaron esa estrategia a la que se unió el PS liderado por Álvaro Elizalde, inhibiendo opciones más moderadas en la centroizquierda.

El clima de obstrucción, no solo al Gobierno sino al normal funcionamiento de las instituciones, se hizo evidente. Del Frente Amplio surgió una acción ante la Corte Suprema para destituir al Fiscal Nacional; parlamentarios han presentado una acusación por notable abandono de sus funciones a tres ministros de la Corte Suprema, por resoluciones judiciales que no se comparten; un grupo de diputados presentó una acusación Constitucional contra el Ministro de Salud, rechazada en el Congreso; por otras razones, estos diputados acusaron al mismo Ministro ante la Contraloría, también al Ministro de Hacienda por un viaje a la Universidad de Harvard, intentaron objetar el nombramiento del Presidente de Codelco; el senador Alejandro Guillier llegó a requerir a la Contraloría que declarara ilegal la formación de comisiones para lograr acuerdos en temas de alto interés nacional.

Le ha ido mal con esta estrategia a la oposición, pero además contribuyen con ello a un clima de enfrentamiento que no es el que la ciudadanía quiere. En la tramitación legislativa empezaron a verse algunos atisbos de la misma actitud: después de acusar sequía legislativa se opusieron a un reajuste del salario mínimo mayor al que ellos mismos propusieron y aprobaron durante el gobierno de Bachelet. En la reforma tributaria, recién ingresada a tramitación algunas voces han insinuado incluso rechazar la idea de legislar.

Es en el Parlamento donde en definitiva debe actuar una oposición. Es allí donde se perfilan los liderazgos y se fraguan los grandes acuerdos que la gente aprecia porque hacen progresar al país.

Hasta ahora al menos, Carlos Montes, un político respetado y que por ello desde la testera del Senado un candidato a erigirse como un líder constructivo, ha preferido sostener una dura oposición con ácidas críticas al gobierno del Presidente Piñera. Partió acusando sequía legislativa, dijo que le daba vergüenza votar un salario mínimo tan bajo, cuando la propuesta es mejor que la del gobierno de Bachelet. Sus actuaciones no recuerdan precisamente la figura de un Gabriel Valdés, sino más bien se asemejan a las posiciones de Álvaro Elizalde y la línea dura del Partido Socialista.

Una oposición que se corre hacia la izquierda cuando ha sido vencida por la derecha no sólo desafía la política, sino la geometría. No hay forma de captar la mayoría de los votantes de centro que han migrado hacia la centroderecha y apoyado a Piñera, corriéndose más hacia la izquierda. Allá no hay más votantes. Y por último, en el Frente Amplio, quizás comprendiendo ese error, algunos de sus líderes, Boric y Sharp, manifiestan posiciones más conciliadoras.

Ad portas de enfrentar la reforma tributaria y cuando ha empezado a insinuarse una batalla comunicacional y política similar a la que rodeó la reforma de Bachelet, que ganó en el Congreso pero perdió en la ciudadanía, y que busca el enfrentamiento entre ricos y pobres en lugar de discutir sobre sus impactos en la economía, la inversión y el empleo, parece ser tiempo aún para que la oposición reconsidere su estrategia. Así parecen haberlo comprendido algunos senadores de la oposición, Ricardo Lagos Weber y Jorge Pizarro, al llegar finalmente a un acuerdo con el Gobierno en materia de salario mínimo que también fue apoyado por el senador Juan Pablo Letelier. Serán ellos seguramente, probablemente con la ayuda del diputado Pablo Lorenzini, quienes liderarán a la oposición en la negociación que habrá de darse para tramitar la reforma tributaria. ¿Se sumará a ellos Carlos Montes, o continuará atrapado en el círculo de hierro de Michelle Bachelet que, por defender su legado, ha empujado a la oposición más a la izquierda, mirando con ello hacia atrás en lugar de hacia adelante?

Columna de Luis Larraín, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, publicada en La Tercera.-