Reacciones encontradas ha tenido la indicación sustitutiva que envió el gobierno a la ley de adopción. De un lado, desde sectores conservadores se critica que la indicación abrirĆa la puerta a la adopción homoparental. Pero desde otro, instituciones que promueven la diversidad sexual objetan que entre los criterios que deberĆ”n ser evaluados por los expertos en adopción que informen al juez, estĆ” la existencia de un ambiente familiar donde se pueda ejercer adecuadamente el rol de padre y madre.
Creo que es adecuada la declaración primordial de principios del gobierno, en el sentido que lo mĆ”s importante es considerar el interĆ©s de los niƱos a la hora de establecer los criterios para la adopción. Las creencias religiosas acerca del matrimonio y la familia, y tambiĆ©n las reivindicaciones de minorĆas acerca de su derecho a igual dignidad, son muy respetables y merecen toda nuestra atención, pero no han de ser el criterio rector a la hora de definir quiĆ©n debe recibir un niƱo en adopción, que es la cuestión que se discute hoy.
Ahora bien, la indicación presentada ha sido objeto de diversas interpretaciones, en cuanto a sus efectos prĆ”cticos. No es una prelación sino una preferencia, afirma el Ministro HernĆ”n Larrain, mientras otros dicen que, en la prĆ”ctica serĆ” muy difĆcil que un tribunal determine una adopción homoparental pues se establecen criterios que no lo hacen posible.
La decisión del gobierno puede analizarse desde la convicción o desde su eficacia polĆtica.
En el terreno de las convicciones por supuesto entramos en consideraciones personales. Siendo yo un tardĆo convencido que en algunas circunstancias la adopción homoparental puede ser una buena solución para un niƱo, creo tambiĆ©n que en general es mĆ”s fĆ”cil para Ć©l que, si lo adopta una pareja, Ć©sta sea heterosexual. El Ćŗnico argumento contra esa posición que me hace algĆŗn sentido es aquel que dice que mi preferencia se basa en un prejuicio de la sociedad, y que una norma como Ć©sta contribuirĆa a mantener ese prejuicio. AĆŗn asĆ, no debemos olvidar que estamos hablando del bienestar de un niƱo y su situación de adopción no debiera ser instrumento para combatir prejuicios en la sociedad. Estas opiniones, como las de mucha gente, se forman a partir de discernimiento, experiencias, examen de evidencia, etc. No son por lo tanto inamovibles ni pretenden tener la verdad absoluta. Acepto que haya gente que tenga otras convicciones y opiniones. La pregunta es: Āæcómo procesa la sociedad estas diferencias para llegar a una legislación que regule esta materia? Bueno, a travĆ©s de una discusión en el Congreso.
Y aquĆ entramos a la polĆtica. Para el gobierno del Presidente PiƱera no era Ć©sta una decisión fĆ”cil pues en la coalición que lo apoya hay personas de distinto pensamiento y sensibilidad acerca de la adopción y de la homosexualidad. Al escoger una posición que no cierra completamente la posibilidad de adopción homoparental, pero que la hace difĆcil al seƱalarle al tribunal ciertos criterios que la dificultan, el gobierno ha intentado conciliar los distintos puntos de vista de sus partidarios. Hay algunos que no han quedado contentos y asĆ lo manifiestan, estĆ”n en su derecho. Hay entre ellos algunos que consideran que la indicación es muy liberal porque no cierra la puerta a la adopción homoparental y tambiĆ©n hay quienes creen que ha prevalecido una posición conservadora porque en la prĆ”ctica es muy difĆcil que ella ocurra.
Pero otros pensamos que el gobierno ha tomado una decisión prudencial. No habĆa forma de dejar satisfechos a todos los partidarios y serĆ”n los tribunales los que en definitiva tomarĆ”n la decisión en cada caso. Si la norma propuesta por el gobierno es poco clara, o contradictoria, y por lo tanto dificulta la labor de los jueces, la discusión parlamentaria podrĆ” avanzar en clarificar las cosas y siendo Ć©ste un tema donde hay diversas opiniones y convicciones, cada parlamentario deberĆ” actuar en consecuencia con ellas.
No creo en la polĆtica de un solo asunto (single issue) y una coalición que aspira a gobernar no puede seguirla.
Columna de Luis LarraĆn, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, publicada en La Tercera.-