¿Debemos prohibir las bolsas plásticas?

Se encuentra en el Congreso un proyecto de ley para prohibir la entrega de bolsas plásticas en el comercio en todo el territorio nacional. De aprobarse el proyecto de ley, Chile se convertiría en el primer país de Latinoamérica en implementar esta iniciativa a nivel nacional. Corresponde a una medida drástica que no asegura la protección del medio ambiente, pues ello dependerá de cómo los consumidores decidan suplir las funciones que hasta ahora cumplían las bolsas plásticas. Por ejemplo, las bolsas convencionales de plástico se vuelven a utilizar como bolsas de basura y al prohibirse éstas, debe evaluarse el impacto en el medio ambiente que tendría el uso de bolsas de material diferente.

Cuando se hace una comparación entre la huella de carbono de las bolsas plásticas convencionales y otras bolsas, el resultado es sensible tanto a la cantidad de material contenido en cada bolsa como al número de reúsos, tal como muestra el Estudio de Bolsas Plásticas elaborado en 2017 por la empresa Regenerativa. Al revisarse el ranking de distintos tipos de bolsas de acuerdo al impacto ambiental en términos de emisiones de gases de efecto invernadero (kgCO2e), los resultados muestran que las bolsas con menor huella de carbono son las reutilizables, asumiendo que se reutilizan 125 veces, es decir se usan cuatro bolsas al año. Sin embargo, si se asume que las bolsas se reutilizan sólo 15 veces, entonces las bolsas convencionales de plástico del comercio chileno tienen una menor huella de carbono que las bolsas reutilizables.

Los efectos nocivos sobre el medio ambiente están en directa relación con la disposición final de las bolsas, las que, sin duda, no deben terminar en océanos y cauces de agua. Múltiples estudios muestran como la mala disposición de la bolsa genera contaminación de los océanos, ingestión por especies marinas, estrangulación de animales marinos y transferencia de toxinas a organismos marinos.

Por ello es prioritario hacer una disposición final correcta de las bolsas, tanto plásticas como de otros materiales, incentivando el reciclaje y el desarrollo de materiales acorde con los estándares cada vez más exigentes que vayamos adoptando como país en camino hacia el desarrollo.

Existen diversas experiencias internacionales, que van desde la prohibición, al cobro por la entrega de bolsas plásticas en el comercio. En general, los esquemas de cobros son medidas más eficientes. El caso más emblemático es el de la República de Irlanda, que en 2002 estableció un impuesto de 0,15€ ($ 115 pesos chilenos aproximadamente) por bolsa plástica en todos los puntos de venta. Los resultados fueron sorprendentes: se logró un 94% de reducción en el uso de bolsas plásticas entre 2002 y 2006.

Así, vemos que el uso de bolsas plásticas desechables tiene externalidades negativas, pero los materiales alternativos también. Se requiere una mayor discusión y estudios más acabados para determinar cuál es el mejor instrumento de política pública en el contexto chileno.

Columna de Alejandra Palma Riedel, Economista Senior de Libertad y Desarrollo, publicada en Pulso - La Tercera.-