Diputados del Frente Amplio anunciaron que estudiarĆ”n si procede una Comisión Investigadora de la CĆ”mara de Diputados acerca de una reunión que sostuvo el Fiscal Nacional, Jorge Abbott, con el entonces Senador HernĆ”n LarraĆn y el abogado Mario Zumelzu, o incluso derechamente evalĆŗan solicitar su destitución. Nada dicen acerca de otra reunión sostenida por Jorge Abbott con el Senador Guido Girardi y el abogado Ciro Colombara, en vĆsperas a su nombramiento como Fiscal Nacional, reunión que es ampliamente conocida porque fue informada en su oportunidad, hace mucho tiempo, por los medios de comunicación. Vale decir algunos en el Frente Amplio consideran que una reunión del Fiscal Nacional con un senador de derecha y un abogado es causal de destitución o al menos de una Comisión Investigadora de la CĆ”mara de Diputados;Ā y una reunión de Jorge Abbott con un senador de izquierda y un abogado no merece siquiera una mención. Curiosa forma de entender las facultades fiscalizadoras de la CĆ”mara de Diputados.
DemĆ”s estĆ” decir que el Fiscal Nacional, como cualquier autoridad de un poder independiente, puede reunirse con distintas personas, senadores, abogados e incluso diputados, sin merecer reproche por ello. Uno podrĆa pensar en protocolos que regulen con mayor precisión las obligaciones de informar de diversas autoridades del Poder Judicial, pero el escĆ”ndalo que intenta armar el Frente Amplio en este caso muestra una beaterĆa y forma de hacer polĆtica que es populista, que no se condice con otras situaciones similares que no le merecen reproche y que en definitiva muestran falta de consideración con las instituciones republicanas.
Las apelaciones a la razón populista del Frente Amplio para atacar a quienes consideran sus adversarios preocupan, pero no sorprenden. Lo que sà ha sorprendido es que el Senado, o en este caso su Presidente, el Senador del PS, Carlos Montes, tenga una conducta poco deferente con otro poder del Estado. Y eso es precisamente lo que ocurre cuando convocó a una fallida sesión de la CÔmara Alta para analizar los fallos del Tribunal Constitucional.
En efecto, a raĆz de una serie de polĆ©micas que han generado diversos fallos emitidos recientemente por el Tribunal Constitucional (TC), los comitĆ©s del Partido por la Democracia (PPD) e Independientes, Partido Socialista (PS), Partido Demócrata Cristiano (DC) y Partido Revolución DemocrĆ”tica (PRD), solicitaron la realización de una sesión especial del Senado a la que fueron invitados el presidente de dicho tribunal, IvĆ”n Aróstica; el ministro de Justicia y Derechos Humanos, HernĆ”n LarraĆn; y el ministro Secretario General de la Presidencia (Segpres), Gonzalo Blumel.
La idea era que en la jornada los legisladores expresaran sus puntos de vista sobre el rol que ha asumido el TC y como Ć©ste, en opinión de los convocantes, interferirĆa en las competencias del Congreso Nacional.
Afortunadamente la sesión fracasó pues los Ministros LarraĆn y Blumel declinaron asistir arguyendo, correctamente, que no corresponde que se debata en esa sede acerca de fallos del Tribunal Constitucional. El Presidente del Tribunal, IvĆ”n Aróstica, tambiĆ©n declinó participar en la sesión.
Como lo seƱalara muy bien JosĆ© Miguel Aldunate, del Observatorio Judicial, la sesión pone en entredicho el texto de la Constitución que prohĆbe al Congreso ārevisar los fundamentos o contenidosā de las resoluciones de los tribunales. TambiĆ©n rompe con la antigua mĆ”xima no escrita pero tan republicana en virtud de la cual los poderes pĆŗblicos no comentan los fallos sino que los cumplen. La sesión citada es una seƱal de amedrentamiento al Tribunal que parece inaceptable.
El Presidente del Senado, dada su alta investidura, debiera ser especialmente cuidadoso en las relaciones con otros poderes del Estado. La separación de poderes es una base fundamental de las democracias modernas y forma parte del sistema de contrapesos que permite que las democracias puedan representar la opinión de las mayorĆas pero al mismo tiempo respeten los derechos de las minorĆas. A la izquierda le cuesta a veces aceptar esto, pero quienes ocupan posiciones de relevancia dentro de nuestro ordenamiento institucional no debieran darse el lujo de prescindir de su investidura.
Columna de Luis LarraĆn, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, publicada en El LĆbero.-