Algunos sostienen que con la eventual elección de Gobernadores regionales -reemplazando la figura del actual Intendente designado por el Presidente de la RepĆŗblica como cabeza del gobierno regional- se desencadenarĆ” una profunda reforma y finalmente se avanzarĆ” en materia de descentralización.Ā
Pero, Āæavanzar hacia dónde? Si bien en el imaginario colectivo todos hablan del āSueƱo de un Chile Descentralizadoā, en concreto y cuando estamos despiertos, ĀæquĆ© es lo que se quiere? ĀæCuĆ”l es estructura de gobierno que se quiere implementar? ĀæQueremos una estructura de gobierno de tres niveles -central, intermedio y local-, como los gobiernos federales o bien los que han regionalizado como EspaƱa e Italia? ĀæO queremos una estructura de dos niveles de gobierno -central y local- como buena parte de los paĆses unitarios descentralizados donde los municipios y gobiernos regionales coexisten en forma paralela, pero con Ć”mbitos de acción claramente diferenciados? ĀæQueremos tener servicios pĆŗblicos regionales? ĀæQueremos que diseƱen y ejecuten las polĆticas pĆŗblicas en sus regiones? ĀæO bien que sólo ejecuten los programas definidos centralmente? ĀæVamos a traspasar a los actuales funcionarios que dependen del gobierno central a las regiones o vamos a continuar con la engorda de la burocracia estatal multiplicĆ”ndola Ā en cada una de las 15 regiones?
Las respuestas a estas preguntas no estĆ”n en la agenda. La discusión hoy se centra en dos temas: la elección directa de la nueva figura del gobernador y las competencias que esta nueva autoridad tendrĆ”. Pero como siempre, el papel aguanta todo. Ā
El proyecto de ley que busca transferir competencias a los gobiernos regionales no generarĆ” en la prĆ”ctica ningĆŗn cambio en materia de gestión y autonomĆa, ya que si bien les otorga nuevas funciones, las mismas continuarĆ”n radicadas en las distintas reparticiones del gobierno central. Y no sólo eso. El gobierno central mantiene la capacidad humana para implementarlas y los recursos financieros para su ejecución. En simple, para las regiones, nuevasĀ funciones de papel. Para el gobierno central, mantener el status quo.
Resulta lamentable que el gobierno en su Ćŗltima hora arremeta con reformas de esta naturaleza, no habiendo sido capaz en estos ya casi cuatro aƱos de haber planteado un proyecto claro en materia de descentralización ni de entregar respuestas concretas a las interrogantes planteadas. Algunos pudieran defenderse planteando que gobernar, o bien la polĆtica, es el arte de lo posible. Pero cuando ese posible es sólo un parche y no ayuda a consolidar un proyecto coherente, cuando ese posible no nos encamina hacia un proyecto claramente definido al que queremos llegar, nos despertaremos del sueƱo en medio de una pesadilla que nos mantendrĆ” entrampados en el centralismo vigente.
Columna de Bettina Horst, Gerenta General de Libertad y Desarrollo, publicada en Voces de La Tercera.-Ā