Presupuesto para Educación 2016

Por estos días el Gobierno da a conocer el detalle del Presupuesto para el año 2016. Aunque probablemente será la gratuidad el principal tema en la agenda del Ministerio de Educación (Mineduc), hay otras materias que merecen atención.

En primer lugar, más recursos no aseguran mejores resultados; el diseño de los programas y la posterior gestión de estos son clave. Por eso, antes de aumentar el presupuesto, se deben revisar aquellos programas que año a año son ejecutados de forma tardía, dejando dudas sobre su verdadero alcance.

Por ejemplo, la inversión para infraestructura en educación parvularia. Dado el compromiso presidencial de construir nuevas salas cunas y jardines infantiles, el año pasado se incrementó en 12 veces el presupuesto para este fin. Transcurrida más de la mitad del año, apenas se había ejecutado un 3,2% de este. ¿De qué sirve inflar el presupuesto para educación parvularia con un ítem que ni siquiera es posible cumplir correctamente? Mejor hubiese sido enfocarse en el financiamiento para la operación de las salas cunas y jardines ya existentes, especialmente los administrados por terceros, que atendiendo al 60% de los niños, hoy reciben menos recursos que los establecimientos administrados directamente por la Junji.

Un segundo programa que debiese repensarse es el Fondo de Apoyo a la Educación Municipal. A pesar de los esfuerzos por simplificar sus criterios, la lentitud con que año a año se distribuyen sus recursos hace discutible su impacto real. En su lugar, lo más razonable sería incrementar la subvención regular, que a la fecha ha resultado ser el mejor mecanismo para entregar oportunamente el dinero a las escuelas.

Y por último, en su propuesta para avanzar hacia la gratuidad en educación superior el próximo año, el Gobierno debiese considerar la dificultad con que se ejecutan año a año los programas de Financiamiento Institucional. Mientras más burocracia y más poder de decisión se entregue al Mineduc, se tendrá menos transparencia y eficacia en llegar a las instituciones a las que asisten los alumnos que requieren de mayor apoyo.

Columna de María Paz Arzola, investigadora del Programa Social de Libertad y Desarrollo, publicada en Pulso.-