
Por su parte, parlamentarios que votaron a favor de las iniciativas relativas a la gratuidad de la educación superior y al cambio de los medidores eléctricos, hoy se lavan las manos por las consecuencias de las leyes que ellos mismos defendieron, tramitaron y aprobaron. Nos preocupa la actitud de legisladores y autoridades, quienes están evadiendo cada vez con mayor frecuencia las consecuencias de sus propias decisiones; y lo que es peor, culpando a quienes heredaron la responsabilidad de implementar estas leyes. Urge mayor altura en nuestro debate público. La mala memoria, la poca profundidad del debate y la búsqueda de pequeñas ganancias, no pueden ser excusa para este tipo de actitudes, que finalmente dañan la institucionalidad y seriedad de nuestro país.
Carta de María Paz Arzola y Macarena García en La Tercera.-