
De igual forma, resulta contradictorio que la oposición critique la idea de incorporar el mérito en la admisión escolar porque supuestamente reproduce las desigualdades que se heredan de la familia y que, simultáneamente, a través de las indicaciones señaladas, haya aprobado de forma unánime la introducción de otro criterio para la selección en los liceos de excelencia académica: el ser hijo de un exalumno del mismo establecimiento.
Este criterio se opone totalmente a los principios que dicho sector político ha usado para oponerse al mérito y, en cambio, lo que hace es precisamente asegurar que las inequidades se eternicen y se antepongan al reconocimiento de otros valores que sí permiten a un estudiante revertir las desventajas de origen, como su esfuerzo y responsabilidad personales.
Carta de María Paz Arzola, Coordinadora del Programa Social de Libertad y Desarrollo, publicada en El Mercurio.-