NATALIA GONZÁLEZ EN LA SEGUNDA: “DESDE EL ESTALLIDO SOCIAL EL CONGRESO LEGISLA CON UNA LÓGICA MAXIMALISTA”

La Directora de Asuntos Jurídicos y Legislativos de Libertad y Desarrollo (LyD), Natalia González, admite estar “alarmada” tras ver el debate en la Cámara de Diputados del miércoles: “Hace un par de años que vengo señalando que el nivel del debate en el Congreso se ha deteriorado enormemente. El miércoles fue un punto cúlmine. Esta reforma, que promovía la Cámara, prácticamente no la promovió nadie del mundo técnico de todo el espectro político. Y pese a eso, avanzó”. Advierte que “desde el estallido social el Congreso legisla bajo una perspectiva maximalista, sin considerar la evidencia, en torno a la emocionalidad. Va al todo por el todo, cueste lo que cueste, el fin justifica los medios”.

Antes del estallido, dice, veía voluntad en la DC de buscar puntos de encuentro. Sobre todo en Fuad Chahin, “pero después eso se diluyó y hoy vemos políticos que desconocen los acuerdos y los parlamentarios ni si quiera hacen un mea culpa de cómo están legislando. A muchos de ellos no les gusta la Constitución, pero juraron respetarla. Todo esto lleva al deterioro del debate democrático. Hay un peligro para la democracia”.

—¿El peor Congreso de la historia?
—No lo sé, pero llevo trabajando desde el 2006 con el Congreso y nunca había visto que no se escuchen razones o una perseverancia a este nivel que desatiende por completo la evidencia. Es alarmante. Esa constante amenaza de que si se vota de otra manera aquí va a arder Chile...

—En este escenario, ¿cómo llegar a acuerdos con el Congreso?

—Lo primero es reflexionar sobre la estrategia seguida hasta la fecha, que ha sido tolerar infracciones procedimentales a la Constitución. Por ejemplo, el proyecto del postnatal. El gobierno metió un proyecto alternativo, pero al final llegó a un acuerdo en vez de reclamar por una iniciativa que era inconstitucional. Esa es una señal perversa al Parlamento, de que es mejor extralimitarse para conseguir algo. Hay que introducir reformas al sistema político para lograr un mejor entendimiento entre el Presidente y el Congreso. Tener un Congreso muy atomizado, debido al sistema proporcional, hace mucho más compleja la negociación para un Ejecutivo que no tiene mayoría. Si entramos en un eventual proceso constituyente, uno debiera plantear sanciones para los parlamentarios que infrinjan la ley. Hoy hay mecanismos, pero son muy complejos. No podemos tener un grupo de honorables a los cuales no les rigen los límites.

—¿Qué hacer con los díscolos del oficialismo?

—Cuando el parlamentario representa una fila y termina no solo dando la espalda a su partido, a sus principios y al Presidente, para uno como votante es frustrante. Eso hay que tenerlo en cuenta para la próxima elección.

—¿Cómo queda la figura del Presidente Piñera?
—Obviamente es una situación compleja. Pero el foco debe ser el Congreso. Con un Congreso así de deslegitimado ¿qué posibilidad tiene de atraer talentos.