MARCELA CUBILLOS, LA NUEVA DIRECTORA EJECUTIVA DE LYD: “EL DESAFÍO ES ACERCAR Y COMPROMETER A LA CIUDADANÍA Y A LA SOCIEDAD CIVIL EN EL PROYECTO DE SOCIEDAD EN EL QUE CREEMOS”

El 16 de marzo pasado la abogada y ex Ministra, Marcela Cubillos, llegó a LyD para asumir la Dirección Ejecutiva, en reemplazo de Luis Larraín, quien estuvo 10 años a cargo de la institución. Este cambio no menor vino acompañado de la emergencia producto del Covid-19 -que tiene a todo el equipo de LyD trabajando en forma remota-, cuestión que no impedido el empoderamiento de Cubillos y las ganas de imprimir su sello propio a la actual administración.

¿Qué te motivó a asumir este nuevo desafío?

Chile enfrenta debates que, sin duda, marcarán nuestro futuro como país, y no soy neutral frente a todo lo que está ocurriendo. Libertad y Desarrollo es una institución con 30 años de trayectoria, que tiene un proyecto consolidado y un gran equipo, y quiero aportar en su fortalecimiento y proyección. Agradezco a Carlos Cáceres, a Lucho Larraín y a Hernán Büchi la invitación que me hicieron a integrarme a este gran equipo. Y desde que asumí como Directora Ejecutiva he ido conociendo el espectacular trabajo que dirigen Natalia González y Bettina Horst, nuestras dos subdirectoras, todos los investigadores y nuestro equipo administrativo.  Es cierto que vengo del mundo de la política donde muchas veces lo que lo define es intentar vencer a tu adversario, por eso me motiva muchísimo llegar a un ámbito de acción en que más que “vencer” se busca “convencer”.

¿Cuál es el rol que LyD debe cumplir en medio del difícil panorama político y económico nacional?

Libertad y Desarrollo tiene que ser un factor de unidad de todos quienes tenemos una misma idea de Chile y de proyección de la sociedad de libertades en la que creemos. Los tiempos en que la política se hacía sólo a través de los representantes elegidos ya no existen. Hoy la gente tiene opinión, la expresa, debate, marcha, por tanto, el desafío es acercar y comprometer en el proyecto de sociedad en el que creemos, al ciudadano y a la sociedad civil. Necesitamos que las libertades no las defiendan sólo los expertos, académicos o políticos, sino cada persona que experimente a diario lo que se sufre cuando ellas se pierden, se restringen o se ven amenazadas. Por tanto, debemos potenciar el rol que ha cumplido en los últimos años LyD siendo un actor directo y relevante en el debate, y seguir aumentando su influencia en las decisiones públicas.

¿Cuáles son las fortalezas que ves en el trabajo que realiza LyD y qué debe potenciar?

Conocí el trabajo de Libertad y Desarrollo cuando fui diputada, y desde esos años he admirado el rol que ha cumplido potenciando y ampliando el valor de la libertad personal y el rigor y seriedad en políticas públicas en beneficio de una sociedad más integrada y justa. LyD tiene un equipo cohesionado y de excelencia profesional. Aspiramos a seguir influyendo en el debate público convenciendo con ideas y propuestas contrapuestas a planteamientos del socialismo y populismo. Libertad y Desarrollo se ha transformado en un actor que influye directamente en la discusión pública y que está llamado a seguir jugando un rol clave no sólo en la defensa de nuestras ideas sino en la promoción de ellas. Nuestro desafío es difundir y convencer cada día a más personas, llegando a ellas por medio de todas las plataformas que los avances comunicacionales nos permiten hoy. También quiero potenciar el trabajo con  regiones y dirigentes sectoriales, locales, gremiales. Lo mismo respecto a la formación de líderes jóvenes bien formados en políticas públicas. Se ha hecho mucho, pero hay aún más por avanzar. En definitiva, haciendo un  trabajo coordinado con otros centros de pensamiento, partidos políticos,  y otros actores sociales, podremos llegar mejor, con nuestras ideas, a la sociedad civil y a cada región a lo largo de todo Chile.

Este año LyD cumple 30 años, ¿cómo se proyecta la institución hacia los próximos 10? ¿Qué rescatas de lo realizado en estos años?

En toda época la libertad ha tenido amenazas y desafíos. Es esencial identificar esos nuevos desafíos para la libertad hoy. Estoy convencida que nuestro sector debe hacer un cambio de actitud y pasar de la defensa a la promoción de nuestras ideas. Para ello debemos ser capaces de tener respuestas innovadoras a los desafíos actuales que enfrenta Chile. También pienso que debemos avanzar en equilibrar el empoderamiento que tienen hoy las personas en distintos ámbitos con el poder que carecen respecto del Estado. Hoy paradojalmente el cliente tiene, a veces, más derechos que el ciudadano, y eso indudablemente genera malestar.

EL FUTURO PRÓXIMO DEL PAÍS

¿Cómo debiera actuarse con respecto al plebiscito de octubre frente a la emergencia sanitaria por el Covid-19?

Era evidente que había que hacer un nuevo calendario electoral, no sólo postergar el plebiscito de abril. Lo lógico sería que todas las fechas se evalúen en julio ya que es imposible legislar hoy, con certezas en los plazos, sin saber la evolución que tendrá el COVID-19 en Chile.

Por otra parte, la situación posterior a la pandemia será muy diferente a la que teníamos en Chile antes que esto ocurriera. Es absurdo pensar que las prioridades y las necesidades no van a haber cambiado después de lo que Chile pueda sufrir estos meses.

De llevarse a cabo el plebiscito en octubre y de ganar la opción Apruebo, el país prácticamente quedará en “stand by” por lo menos por dos años, ¿En qué pie queda el gobierno para seguir avanzando en su programa?

Por eso siempre he sido partidaria de que el proceso constituyente se empiece cuanto antes y a través de la institucionalidad legítima para ello que es el Congreso. No hay ninguna razón para que no se pueda hacer desde el Congreso, sin esperar plebiscito ni convención, un proceso constituyente participativo, que pueda terminar en un plebiscito de salida. La reforma constitucional de la ex Presidenta Bachelet ingresó a tramitación el 6 de narzo del 2018, pocos días antes que ella dejara el poder. La oposición tiene mayoría en ambas cámaras y nunca la ha puesto en tabla ni siquiera en la comisión. Y el argumento no puede ser la disculpa que se necesita 2/3 para reformar determinados capítulos, ya que ese fue el mismo quorum que se acordó para una eventual convención. Se debería hacer un proceso constituyente en el Congreso desde ya, poniendo en un lado la Constitución actual y en otro el proyecto de la reforma de ex Pdta Bachelet. Y sobre eso ir avanzando. Sin exponer al país a mayores incertidumbres.