5 MITOS Y VERDADES SOBRE LA CONSTITUCIÓN

1. LA CONSTITUCIÓN ACTUAL ES ILEGÍTIMA

FALSO, TODOS LOS GOBIERNOS DESDE 1989 LE HAN INTRODUCIDO CAMBIOS QUE LA VALIDAN

Se dice que la Constitución que hoy nos rige es la de 1980, deslegitimándola dado su origen no democrático. Sin embargo, la Carta Fundamental de 1980 ha sido reformada, desde entonces, en 33 ocasiones. En concreto se han introducido 219 cambios, todos consensuados democráticamente por la vía institucional prevista en el propio Capítulo XV de la Constitución que establece el procedimiento para la reforma de la misma. Todos los gobiernos democráticamente electos desde 1989, lo que incluye a gobiernos de la Concertación, de la Alianza por Chile, de la Nueva Mayoría y de Chile Vamos, con la aprobación del Congreso Nacional, han introducido reformas a la Carta Fundamental.

2. LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE (AC) ES LA ÚNICA FORMA LEGÍTIMA PARA LLEVAR A CABO UNA REFORMA A LA CONSTITUCIÓN

FALSO, EL CONGRESO ES EL LUGAR DONDE DEBE REALIZARSE ESTE DEBATE

La Asamblea Constituyente no está hoy contemplada en el procedimiento reglado que establece la Constitución Política de la República para que ella pueda ser reformada. A pesar de ello, hay quienes sostienen que la AC debiera efectuarse de todos modos, de manera extrainstitucional, y en paralelo al contemplado en nuestra Carta Fundamental, pues sería la única vía para contar con una Constitución fruto de un procedimiento amplio y participativo. Esta idea debe ser descartada de plano, ya que ningún mecanismo extrainstitucional puede considerarse como legítimo en un Estado de Derecho como el nuestro en que las reglas están para ser respetadas.

Se ha dicho que la AC es la única forma de asegurar que todos podamos participar del proceso constituyente y que el aporte de cada uno se vea reflejado en una Constitución que sólo así sería la casa de todos. Sin embargo, cabe recordar que la AC es también un órgano y para que sea representativo debiera ser, en principio, un órgano electo, tal y como lo es el Congreso Nacional, sólo que la AC tendría como único objeto redactar una nueva Constitución.

No se vislumbra con claridad por qué habría que quitarle al Congreso Nacional la facultad de tener ese debate y por qué la AC sería una alternativa mejor a la actualmente contemplada para reformar la Constitución. Tampoco hoy se encuentra despejado en el debate si el mecanismo de la AC excluiría al Congreso Nacional o si éste sería objeto de una aprobación por el Congreso bajo las reglas vigentes, proceso que en todo caso sería aún de mayor plazo y que en nada contribuiría a aplacar las expectativas que la población ha venido incubando respecto de la nueva Constitución.

El Congreso es, por sus características y tradición, el lugar en donde se debe realizar este debate, sin perjuicio de incorporar mecanismos que faciliten la participación ciudadana.

3. LA CONSTITUCIÓN NO CUENTA CON MECANISMOS PARA REFORMARSE

FALSO, EL CAPÍTULO XV DE ÉSTA LO ESTABLECE

La Constitución establece expresamente, en su Capítulo XV, el procedimiento para llevar a cabo una reforma constitucional, la que puede ser total o parcial. El mecanismo para llevar a cabo una reforma constitucional es el Congreso Nacional, lugar dónde se debaten las reformas constitucionales y exige quórums determinados para llevarlas a cabo, dependiendo de la materia que se pretende modificar. Que sea ésta la sede para debatir y acordar las reformas constitucionales tiene pleno sentido en una democracia representativa. Los quórums, por su parte, están establecidos en resguardo del amplio acuerdo que supone concordar un cambio a la Carta Fundamental de manera que ellos trasciendan en el tiempo y a las mayorías circunstanciales.

Los proyectos de reforma a la Constitución pueden ser iniciados por mensaje presidencial o por moción parlamentaria (con las limitaciones respecto de aquellas materias que sean de iniciativa exclusiva del presidente de la República) y requerirán para ser aprobados en cada Cámara el voto conforme de las 3/5 partes de los diputados y senadores en ejercicio.

4. HAY SECTORES QUE SISTEMÁTICAMENTE SE HAN NEGADO AL DEBATE CONSTITUCIONAL

FALSO, HA HABIDO AMPLIOS ACUERDOS PARA REFORMAR LA CONSTITUCIÓN

Diversos han sido los gobiernos y parlamentarios que han promovido reformas constitucionales sustantivas. Por lo demás, dados los altos quórum previstos para la reforma a la Constitución, ésta requiere de un amplio acuerdo de los distintos sectores políticos, los que han concurrido a modificar la Carta Fundamental, cumpliendo con esos quorum en reiteradas ocasiones. Prueba de ello son los más de 200 cambios que ésta ha experimentado, por la vía institucional, desde el retorno a la democracia.

5. SÓLO UNA NUEVA CONSTITUCIÓN CONTRIBUIRÁ A LA PAZ SOCIAL Y PODRÍA HACERSE CARGO DE LAS ACTUALES DEMANDAS CIUDADANAS

FALSO, SE REQUIEREN BUENAS POLÍTICAS PÚBLICAS

Las expectativas que se alimentan respecto a que sólo una nueva Constitución podría hacerse cargo de las demandas sociales no sólo no se condicen con el rol que le cabe a una Constitución, sino que tampoco se sustentan en la realidad concreta y el desarrollo de nuestro país en los últimos 30 años. En efecto, durante este periodo de tiempo, reglas estables del juego que han permitido el desarrollo de la democracia y el diseño consensuado de diversas políticas públicas han contribuido a disminuir los niveles de pobreza y desigualdad en nuestro país, y a generar una institucionalidad robusta y seria en materia macroeconómica y fiscal, y en la forma como se organizan y funcionan los poderes públicos. Por supuesto que aún quedan múltiples desafíos pendientes.

Continuar alimentando en cambio, que sólo una nueva Constitución habilitaría para continuar el proceso exitoso iniciado por nuestro país y que sólo por esta vía los ciudadanos encontrarán respuestas a sus demandas sociales es contribuir peligrosamente al descontento ciudadano toda vez que la población advertirá, en algún momento en este proceso, que no sólo el proceso constituyente es largo y demoroso, lejos de las soluciones inmediatas que hoy se demandan, sino además, que la nueva Constitución no le resolverá sus problemas ya que no es el instrumento llamado a hacerlo; estos deben ser resueltos por las políticas públicas. 

Admitiendo que la Constitución es perfectible, debemos ponernos de acuerdo previamente qué se pretende hacer para evaluar si ello pasa por reemplazar la Constitución o por efectuar reformas específicas a su texto o por reformas que pueden no ser constitucionales. Gran parte de las demandas que hoy se identifican como necesidades de la ciudadanía pueden (y deben) canalizarse por la vía de reformas legales a través de una tramitación seria y expedita en el Congreso.