¿Cuánto y cómo cotizamos los chilenos?

En medio de la discusión sobre la reforma al sistema de pensiones vale la pena repasar uno de los problemas esenciales que presenta el sistema: la densidad de cotizaciones. Más allá de la revisión de parámetros que requiere el sistema (porque somos más longevos y porque han bajado las tasas de rentabilidad), se tiene que desde el inicio del sistema el año 1981, la tasa de cotización obligatoria se ha mantenido en el tiempo (10%). Es decir, actualmente se pretende financiar, cotizando por 35 años el 10% del sueldo, para vivir 30 años luego de jubilarse (esto, para el caso de una mujer que comienza a cotizar de manera ininterrumpida a los 25 años).

Además de querer financiar una sobrevida después de la jubilación que excede en 9 años a la que se tenía en 1981 (7 para los hombres), nos encontramos con que en Chile muchas personas no cotizan durante toda la vida laboral. "Es más, en promedio, se cotiza por menos años de los que se estará pensionado", dice Carolina Grünwald, Economista Senior de Libertad y Desarrollo.

En Chile no existe una exigencia de cantidad mínima de años cotizados para que la persona acceda a una pensión, como sí se hacía en el sistema antiguo (que eran 20 años) y como sí se hace en muchas partes del mundo, donde en general, para acceder a una pensión media, se exigen 15 años. Para acceder a una pensión completa, en tanto, la exigencia de años cotizados es mucho mayor:

 

¿Cómo estamos por casa?, pues bien. "Según información de la Superintendencia de Pensiones a enero 2019 se tiene que un 53% de los pensionados a esa fecha cotizó menos de 15 años. En muchos países del mundo no tendían siquiera derecho a una pensión parcial", asegura la economista.

Los pensionados se concentran en personas que cotizaron entre 5 y 10 años, lo que es del todo insuficiente.

Además, hay que tener en cuenta que este universo de personas llamadas “cotizantes” (a diciembre del 2018) eran 5.559.084 personas, de 8.490.000 ocupados. Es decir, sólo un 65%, dejando fuera un importante número de personas que no cotiza formalmente en el sistema. De esta manera tenemos una densidad de cotizaciones promedio sólo del 53%.

"Por tanto, para generar mejores pensiones, además de subir la tasa obligatoria de cotización, debe velarse porque efectivamente se cotice. Las cifras actuales no son suficientes y debe aportarse más", asegura Carolina Grünwald.