ÂżQUĂ ES LA POLĂTICA IDENTITARIA?
La polĂtica identitaria es una forma de entender la representaciĂłn polĂtica como una demanda por mayor reconocimiento y dignidad, con el propĂłsito de remediar posiciones de desventaja al interior de la sociedad. La pulsiĂłn por el reconocimiento de nuestra dignidad es un anhelo universal desde tiempos inmemoriales. Sin embargo, el cambio entre la presencia de rasgos identitarios en la actividad polĂtica y la actual âpolĂtica identitariaâ es que, en esta Ăşltima, el afianzamiento de la subjetividad y la consciencia identitaria individual es tal, que se plantea que es la sociedad la que tiene que cambiar en funciĂłn de una identidad en particular.
Un primer aspecto a tener en consideraciĂłn es que estos grupos identitarios no buscan Ăşnicamente la consecuciĂłn de meros intereses materiales, sino que persiguen que ciertos aspectos de su identidad (que pueden ir desde la lengua, condiciĂłn sexual, etnia, gĂŠnero, hasta modos de alimentaciĂłn, visiĂłn en torno al medioambiente, etc.) sean reconocidos por la sociedad como fuentes de identidad grupal equivalentes a otras formas de vida, las que -en su interpretaciĂłn- han dominado y minusvalorado a estas identidades, restringiĂŠndolas al mero ĂĄmbito de lo privado y situĂĄndolas al margen de la sociedad (PeĂąa, 2021).
Sin embargo, en su versiĂłn mĂĄs intensa, que denominaremos âidentitarismoâ, esta forma de concebir la actividad polĂtica sĂ es empleada como un instrumento para la bĂşsqueda de reparaciĂłn, protecciĂłn y activaciĂłn de derechos especiales y fĂłrmulas de reconocimiento de grupos dentro de la sociedad.
En segundo lugar, estos grupos consideran que es la sociedad en su conjunto la que habrĂa ejercido una forma distinta de dominaciĂłn y abuso sobre ellos. Sin ir mĂĄs lejos, la teĂłrica polĂtica vinculada a posiciones de izquierda y el feminismo radical, Nancy Fraser, plantea que âla injusticia fundamental no es ya la explotaciĂłn, sino la dominaciĂłn cultural y polĂticaâ (1995, p.212). Por esto, como seĂąala el politĂłlogo Francis Fukuyama, en la actualidad muchos lĂderes polĂticos han sido capaces de movilizar a sus seguidores en torno a la percepciĂłn de que la dignidad del grupo ha sido ofendida, desprestigiada o ignorada, y un grupo humillado que busca la restituciĂłn de su dignidad tiene mucho mĂĄs peso emocional que las personas que sĂłlo buscan una ventaja econĂłmica (Fukuyama, 2019, p.23).
EL IDENTITARISMO Y LA NUEVA IZQUIERDA
AsĂ las cosas, el identitarismo es la forma en que la nueva izquierda ha logrado reformular sus planteamientos en las sociedades contemporĂĄneas actuales. El sujeto histĂłrico tradicional de la izquierda fue el proletariado socio-urbano con la narrativa central de la lucha de clases, para avanzar hacia una demanda por redistribuciĂłn del capital. Sin embargo, el capitalismo difuminĂł completamente la vieja estructura de clases abriĂŠndose un desafĂo de reactualizaciĂłn del planteamiento marxista. ÂżSi ya no hay proletariado y la vieja lucha de clases ya no es pertinente ni atractiva? ÂżCuĂĄl debe ser nuestra nueva causa? Es aquĂ donde llegamos al tema del identitarismo.
El neo marxismo ha sido hĂĄbil en reeditar el viejo esquema de lucha de clases, por el de la lucha de causas. AsĂ las cosas, mientras el proletariado era quien debĂa generar âconsciencia de clasesâ, frente a la ausencia objetiva de un grupo con estos rasgos esenciales, habrĂa que apuntar a que los ciudadanos adquieran âconsciencia identitariaâ.
De esta forma, por medio de la polĂtica identitaria, el clĂĄsico conflicto en torno a la redistribuciĂłn estĂĄ siendo sustituido, de manera gradual, por un conflicto en torno al reconocimiento, el honor y la ofensa, el cual se libra principalmente en el plano de las representaciones y los sĂmbolos (Inneratity, 2015).
Para autores como Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, las luchas sociales contemporĂĄneas a diferencia de antaĂąo deben ser de carĂĄcter plural y multifacĂŠticas, diluyendo la pretensiĂłn de un sujeto universal (el proletariado) que escribe su historia en singular. La mĂĄxima entonces serĂa articular la lucha de los nuevos movimientos: ecologismo, feminismo, indigenismo, etc. que son la expresiĂłn pura de las nuevas contradicciones al interior de la sociedad.
De ahĂ que, en esta nueva era, la lucha contra el capitalismo deba incluir a otros grupos. Parafraseando a Douglas Murray, la utilidad de estos grupos para el marxismo salta a la vista: sus luchas que son muy diversa (urbanas, ecolĂłgicas, antiautoritarias, anti institucionales, feministas, antirracistas, de minorĂas ĂŠtnicas, regionales o sexuales) dan impulso y sentido a un movimiento socialista que estaba ĂĄvido o necesitado de nuevas energĂas.
En Chile, la fase del estallido de 2019 fue una plataforma relevante para el despliegue de las fuerzas identitarias, al mismo tiempo que, el proceso constitucional fracasado de 2022, fue el intento por institucionalizar esta pulsiĂłn identitaria, de la mano de una visiĂłn constitucional que estaba fuertemente impregnada de identitarismo como la idea del indigenismo, el feminismo y el ecologismo, en sus vertientes mĂĄs radicales.
La forma de hacer frente a esta arremetida identitaria es, en primer lugar, evitando caer en la tendencia de replicar esta estrategia. Una posibilidad que puede ser tentadora a la luz de los tiempos actuales, pero que colisiona con los principios fundamentales del ideario liberal: todos los ciudadanos somos iguales en dignidad y derechos, aspecto que da pie a la idea de igualdad de oportunidades, pero no a la igualdad de resultados o la habilitaciĂłn de privilegios sobre la base de categorĂas como la etnia, gĂŠnero, raza, etc.
Por contraste, paradĂłjicamente la polĂtica identitaria hace que nociones esenciales para los postulados liberales como la idea de meritocracia vuelvan a ganar vigencia. La ciudadanĂa no comulga con la idea extendida de activar privilegios por una mera adscripciĂłn a grupos supuestamente histĂłricamente relegados. Enseguida, el liberalismo ha sido capaz de atender de manera correcta a la promociĂłn de identidades polĂticas que son integradoras, como la idea de naciĂłn, pero no segregadoras como las que son promovidas por el identitarismo de izquierdas.
Por Ăşltimo, el poner excesivo ĂŠnfasis en temas de minorĂas identitarias polĂticamente organizadas ha llevado a que la izquierda se aleje de las grandes mayorĂas y abandone causas de primer orden como la seguridad y el crecimiento econĂłmico, pero tambiĂŠn temĂĄticas emergentes como la transformaciĂłn digital y su impacto en el mundo del trabajo y la educaciĂłn, el debate sobre la ciudad y la calidad de vida en ella, etc. PresentĂĄndose una valiosa oportunidad para que las ideas de la libertad, que histĂłricamente han relevado estas temĂĄticas, sean las que copen ese vacĂo.
El presente texto corresponde a una secciĂłn del Informe de Coyuntura PolĂtica N° 17 - agosto de 2023
Referencias:
- Innerarity, D. (2015) La polĂtica en tiempos de indignaciĂłn. Editorial Galaxia Gutenberg.
- Murray, D. (2020). La masa enfurecida. CĂłmo las polĂticas de identidad llevaron al mundo a la locura. Editorial PenĂnsula Atalaya.
- Laclau, E. y Mouffe, C. (1987). HegemonĂa y estrategia socialista. Editorial S.XXI.
- Fukuyama, F. (2019). Identidad: la demanda de dignidad y las polĂticas de resentimiento. Editorial Deusto.
- PeĂąa, C. (2021). La polĂtica de la identidad Âżel infierno son los otros? Editorial Taurus.