SEGURIDAD PÚBLICA: LA OTRA REFORMA

El LĂ­bero

PrĂĄcticamente aprobada ya la ley de ReconstrucciĂłn Nacional, la reforma econĂłmica mĂĄs importante en mucho tiempo, el Gobierno del Presidente JosĂŠ Antonio Kast anunciĂł su agenda legislativa en materia de seguridad ciudadana. Apunta asĂ­ a basar, tempranamente, sus dos promesas fundamentales a la ciudadanĂ­a en las Ăşltimas elecciones presidenciales.

El Gobierno ha estimado necesario que esta agenda incluya una reforma constitucional para asegurar aquellas facultades que, en un primer examen, pudieran requerir el mĂĄs alto estĂĄndar de aprobaciĂłn en nuestro ordenamiento jurĂ­dico.

La reforma constitucional contiene cinco cuestiones. La primera es consagrar expresamente en la carta fundamental la seguridad pĂşblica como deber del Estado. Actualmente se hace alusiĂłn a la seguridad nacional, vale decir la defensa del Estado frente a agentes externos, pero no menciona explĂ­citamente el resguardo interno frente a la delincuencia. La segunda es agregar la creaciĂłn de un nuevo estado de excepciĂłn constitucional para enfrentar graves alteraciones de seguridad pĂşblica causadas por organizaciones criminales o terroristas. AsĂ­, el Presidente de la RepĂşblica podrĂ­a decretar la medida en barrios o territorios que sean capturados por organizaciones criminales. La tercera, relacionada con la anterior, habilita la creaciĂłn de un registro de organizaciones criminales o terroristas en la que el Estado (el Ejecutivo con control del Senado) podrĂĄ calificar a determinados grupos en base a criterios objetivos.

La cuarta materia objeto de reforma constitucional autorizarĂ­a regĂ­menes carcelarios diferenciados para quienes lideren organizaciones criminales y terroristas, mientras la quinta facilita la incautaciĂłn y liquidaciĂłn de bienes que provengan del narcotrĂĄfico, el crimen organizado y el terrorismo.

Parece indiscutible que las reformas propuestas tienden a proteger mejor a la ciudadanĂ­a frente a la amenaza del narcotrĂĄfico y el terrorismo. Se actualiza asĂ­ el catĂĄlogo de derechos ciudadanos a la presencia de nuevos mĂŠtodos tecnolĂłgicos y organizacionales. La tramitaciĂłn legislativa debiera perfeccionar estos textos, que presumimos concitan una amplia mayorĂ­a en la poblaciĂłn y debieran llevar a buen puerto las modificaciones a la ConstituciĂłn. Si la oposiciĂłn se empecina, en un afĂĄn obstruccionista, en votar en contra de la reforma constitucional debe saber que lo harĂĄ desoyendo la opiniĂłn de la mayorĂ­a sobre el problema que es la primera prioridad de los chilenos: la seguridad.

Un tema que antes ha sido discutido es la presencia de militares en funciones de apoyo a las policĂ­as, pero las explicaciones que ha entregado el ministro de Seguridad PĂşblica, MartĂ­n Arrau, en el sentido que esas funciones serĂ­an limitadas y acotadas en tiempo y espacio, parecen despejar la mayorĂ­a de esas aprensiones.

Pero la agenda, denominada con el acrĂłnimo ACOT, no se remite a cambios constitucionales. El despliegue en el Congreso del ministro Arrau ha sido impresionante. Un importante nĂşmero de leyes, algunas ya en tramitaciĂłn y otras que serĂĄn presentadas en los prĂłximos dĂ­as y semanas, son parte fundamental de los cambios necesarios para mejorar la seguridad pĂşblica en nuestro paĂ­s. Entre las iniciativas en trĂĄmite, que son muchas, destacan la ley que mejora las remuneraciones en Carabineros de Chile y aumenta su dotaciĂłn; el fortalecimiento de la ley NaĂ­n-Retamal, que entre otras cosas extiende la legĂ­tima defensa privilegiada a funcionarios de franco y agrava las penas a quienes actĂşan encapuchados y ha sido calificada con urgencia; las que enfrentan la migraciĂłn ilegal ampliando el plazo de retenciĂłn para quienes deben ser expulsados y creando un delito de trĂĄfico de migrantes; y muy especialmente las leyes que regulan las reglas de uso de la fuerza (RUF) de policĂ­as y control de identidad por militares que intervengan en el mantenimiento del orden durante estados de excepciĂłn. Trece proyectos tienen suma urgencia, tres, discusiĂłn inmediata y tres, urgencia simple.

Otro nĂşmero importante de leyes aĂşn no han ingresado al Congreso y lo harĂĄn pronto. Entre ellas vale la pena destacar la que modifica la ley anti-barricadas eliminando el requisito de violencia; la que habilita a las policĂ­as a operar autĂłnomamente en la zona primaria fronteriza sin requerir autorizaciĂłn de Aduanas; la ley orgĂĄnica de GendarmerĂ­a, que harĂ­a depender ese servicio del ministerio de Seguridad PĂşblica considerando que es un elemento clave de la lucha contra el crimen; y la modificaciĂłn de la PDI, incluyendo mejoras salariales.

En fin, la Agenda contra el Crimen Organizado y Terrorismo es una robusta polĂ­tica pĂşblica, que recoge iniciativas planteadas en distintos momentos del tiempo por varios gobiernos y parlamentarios. Su aprobaciĂłn, que el Gobierno espera sea este aĂąo, debiera mejorar significativamente la situaciĂłn de orden y seguridad pĂşblica en nuestro paĂ­s.

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