NO BASTA SOLO EL ÍMPETU

Si bien el discurso presidencial del 1 de junio ante el Congreso Pleno tiene por objeto dar cuenta del estado administrativo y político de la nación, desde hace un tiempo se ha convertido en un hito estratégico para la construcción del relato de cada gobierno, fijando una impronta o retomando alguna agenda perdida.

Últimamente la cuenta pública presidencial se ha convertido en una marea de anuncios y promesas que producen alta expectación en la ciudadanía y que generan momentos altamente emotivos, celebrados por la audiencia, pero que, a la larga, decantan en decepción, la cual crece a medida que pasan los días y emerge esa leal e ingrata realidad.

Ante ello, proponemos que, junto al discurso presidencial, se publiquen electrónicamente los ejes de la cuenta pública, las medidas que considerará, el costo asociado a ellas y su fuente de financiamiento, en aras de dar realce a uno de los principios más importantes asociados a gobernar, cual es la responsabilidad, evitando, al mismo tiempo, que la cuenta pública presidencial se convierta en otro discurso de campaña.

La sabiduría popular enseña que no basta solo con el ímpetu, sino que es necesaria la responsabilidad, dado que en tiempos en los cuales todos los presupuestos familiares se han visto afectados, hacer propuestas sin financiamiento al país es un indicativo irrefutable que, al final, la cuenta la terminaremos pagando todos.

 

Carta de Macarena García, Economista Senior, publicada en La Tercera.-