IFE laboral

La violencia subversiva y la pandemia sumergieron a Chile en una recesión profunda de la cual paulatinamente hemos recuperado el nivel de producción, luego de haber desplegado el impulso monetario y fiscal en toda su fuerza. Dado que el nivel de PIB ya ha superado lo observado en 2019, paulatinamente los estímulos han iniciado su retirada; sin embargo, en el mercado del trabajo se observa aún un importante desequilibrio.

Durante 2019, el promedio de ocupados era de 9 millones de personas, lo que a partir de marzo 2020, inicio de cuarentenas, comienza a caer de manera sustancial, lo que exhibe su peor momento en el período mayo-julio de dicho año, donde el total de ocupados llegó a siete millones, evidenciando la destrucción de dos millones de puestos de trabajo, lo que representa cerca del 22% de los ocupados originales. En el último trimestre móvil cuantificado, oct.-dic. 2021, se observa un total de ocupados de 8,7 millones de personas, faltando cerca de 300 mil para llegar al promedio observado en 2019. Sin embargo, sin la violencia subversiva ni la pandemia, tendríamos actualmente un total de ocupados en torno a 9,4 millones de personas, por lo cual la brecha respecto de la tendencia sería de 700 mil personas.

Por tanto, era fundamental anunciar que el IFE laboral se prolongase hasta junio del presente año, ya que es necesario focalizar el esfuerzo justamente en el mercado que muestra mayor desequilibrio, ya que es necesario que los ingresos del trabajo logren reemplazar efectiva y rápidamente los subsidios otorgados el año pasado, ya que en caso contrario, no solo habrá presión para volver al IFE universal, sino también volver a sacar dinero de las AFP, que tanto perjuicio ha generado en inflación y menores pensiones futuras.

Si el anuncio de esta extensión lo hacía uno u otro, poco les importa a los actuales desempleados. Ellos desean encontrar trabajo lo antes posible.

Carta de Tomás Flores, Economista Senior, publicada en El Mercurio.-