TIERRA DERECHA

Faltan dos semanas para la primera vuelta de la elección presidencial y de no mediar algún suceso extraordinario José Antonio Kast y Gabriel Boric obtendrían los dos primeros lugares según las encuestas (que dejan de publicarse hoy). Los candidatos que les siguen, Sebastián Sichel, Yasna Provoste y Franco Parisi, tienen una diferencia muy grande con los dos primeros para provocar una sorpresa.

Hay varias explicaciones para este resultado, pero parece haber ocurrido un fenómeno particular: es de tal trascendencia para el país esta elección que los comicios de primera vuelta serán una suerte de adelanto de la segunda. Boric, que hace tiempo encabezaba las preferencias, se estancó y luego bajó a medida que demostró poca preparación para dirigir el país. Colaboró también la renuencia de su coalición a condenar la violencia, como hemos visto estos días, e incluso su disposición a celebrarla cuando le brinda una ventaja política, como el 18 de octubre de 2019. Se suma el infantilismo revolucionario que lleva a sus aliados a confesar que van a introducir inestabilidad en la economía, o ausencia de propiedad sobre ahorros previsionales o que alentarán el diálogo entre quien defienda su derecho de propiedad y aquel que realice una toma alegando su derecho a la vivienda (Giorgio Jackson).

Kast, con su planteamiento claro sobre la violencia a ser enfrentada con la legítima fuerza policial, interpreta en cambio a la mayoría y ha logrado revertir la ola izquierdista que campeó luego del 18 de octubre, apelando a cuestiones más presentes y urgentes en la vida diaria de los chilenos, como la delincuencia y el deterioro de la economía.

Provoste no mostró convicción para buscar el centro, fiel a la estadística que la muestra a la izquierda de todos los senadores del PPD y el PS en sus votaciones y a los proyectos que presentó para nacionalizar los fondos de pensiones e indultar a detenidos por delitos cometidos desde el 18 de octubre de 2019.

Sichel ha visto caer el apoyo que logró en la primaria, afectado por los ataques de la izquierda, su identificación con el gobierno y la racha de Kast con un mensaje más simple y claro que lleva también a varios candidatos al parlamento a preferirlo. Hay quienes le piden que manifieste ya su voto por Kast en segunda vuelta y él tiene sus razones para postergarlo: debe seducir a un electorado de centro que ha quedado abandonado y que es importante para la centroderecha con miras a la segunda vuelta y a la gobernabilidad. Si logra penetrar el centro, esos votos serán muy valiosos el 19 de diciembre, día en que Sichel ha dicho que no votará por Boric, ni por Provoste. A buen entendedor pocas palabras.

Pero para diferenciarse, Sichel no necesita atacar a Kast, sólo ampliar el arco de preferencias de quienes votaremos por la centroderecha.

 

Columna de Luis Larraín, Presidente del Consejo, publicada en La Tercera.-